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Borrando un egrégor personal

Borrando un egrégor personal

Egrégor significa “alma colectiva”, “espíritu en común”, en el sentido de idea, objetivos, deseos, pensamientos, pasión, etc… Sinergias que constituyen y dan sentido a un grupo. De etimología griega (egregoroi) significa velar, estar despierto, consciente.

Un egrégor es una acumulación de energía, una masa de vibraciones que se concentra en planos no físicos, desde el etérico al mental, y que está asociado a un determinado concepto, arquetipo, emoción, forma de pensamiento, etc.

Hay egrégores positivos, o podríamos decir que compuestos por energías de carga positiva, y hay egrégores que son todo lo contrario, asociados a miedos, temores, y todo el abanico de emociones y energías derivados de ellos.

Hay egrégores que se crean, por ejemplo, cuando miles de personas piensan y proyectan un cierto tipo de energía sobre un concepto, persona, idea, evento u objeto, apareciendo un campo energético asociado a ese evento, persona u objeto al que, entonces, una vez creado, todo el mundo que se “une” y “sigue” a ese evento, objeto o persona, puede sentir la conexión energética, su “peso” sobre tu psique, sus efectos, sus beneficios o sus historias miles asociadas, consciente o inconscientemente.

Como se forma un egrégor

Para que se cree un egrégor con cierta potencia y poder, tiene que haber una cantidad de energía mínima sostenida en el tiempo que cree, forme y mantenga esa bolsa de vibración. Una sola idea o pensamiento de una sola persona no crea un egrégor sobre esa idea o pensamiento, pero miles de personas conectando con esa idea, o concepto, durante un cierto tiempo, y de forma regular, sí que lo hace.

Así, hay egrégores sobre personas, por ejemplo políticos, cantantes, escritores, y todo aquel que tiene una faceta pública donde hay otros que lo siguen, “piensan” en él, hablan de él, proyectan sus propias ideas o conclusiones sobre esa persona, evento o situación.

Hay egrégores sobre objetos muy potentes, por ejemplo, el miedo asociado a una tabla ouija es un egrégor formado por las millones de personas que han jugado con ella y han tenido experiencias bastante negativas, y por la contribución de las series y películas de terror al respecto que han reforzado ese egrégor.

Hay egrégores sobre libros que han leído millones de personas, y que tienen un campo energético propio formado por las ideas, opiniones, críticas y comentarios energéticos, mentales, y reacciones emocionales de todas esas personas.

Hay egrégores sobre libros que son muy positivos, y hay egrégores sobre libros que por su contenido, vibración y tema, son muy negativos o te hacen sentir mal sin saber por qué.

Cuando el egrégor toma vida

Cuando el egrégor formado a partir de la proyección energética de muchas personas sobre algo, consciente o inconscientemente, tiene la suficiente fuerza, se puede convertir en una energía autoconsciente, podríamos decir que el propio egrégor, como si fuera una balsa de gelatina flotando en uno de los planos no físicos que nos rodean, toma vida. Porciones de esa balsa de energía se desprenden, y de ahí que empezamos a hablar de energías negativas “autoconscientes”, “entidades” nacidas de concentraciones de ira, rabia, odio, violencia, etc., que funcionan luego por resonancia, siendo atraídas hacia aquellos eventos, personas o situaciones donde la ira, el odio o el miedo son la energía predominante. Igual pasa con egrégores de polaridad contraria, evidentemente.

Puesto que un egrégor es energía creada por la proyección de los seres humanos a través de nuestros cuerpos emocionales y mentales, los seres humanos también podemos limpiarlos y desmontarlos de la misma forma, simplemente con la intención de hacerlo, aunque, depende del egrégor que sea, esto requiere una cantidad de energía por parte de las personas que lo desean limpiar equivalente o casi igual a la energía del egrégor en cuestión a limpiar.

Cuando uno, a veces, trata de conectar con ciertos personajes mitológicos, con dioses, con “maestros”, etc., no conecta con el supuesto ser que fue tal o cual personaje, sino que conecta con su egrégor correspondiente, con la proyección generada por millones de personas respecto a ese ser, maestro, o “dios” de cualquiera de las culturas existentes y precedentes de nuestra historia. Esos egrégores, no son “el ser” al que creemos pedir ayuda, sino el arquetipo energético formado por la imagen que tenemos de ese ser o persona, y que es lo que, vibracionalmente, está más cerca nuestro, cuando hacemos esa oración, petición, o conexión con esa fuerza superior, deidad o maestro ancestral.

En casi todos los casos, la oración a “San Fulanito” no es más que una conexión con el egrégor de San Fulanito creado durante siglos y “su respuesta” no es más que la resonancia de “vuelta” que notamos cuando nos conectamos a ese egrégor, que, como energía consciente que puede ser, tiene cierta “capacidad” de maniobra para interactuar con nosotros.

Eliminando y transmutando egrégores

Para eliminar todos los egrégores del planeta, a nivel etérico, emocional o mental, tendríamos que estar años revirtiendo todos los sistemas de creencias existentes en el mundo, buenos, malos o regulares, pues para lo que uno es bueno para otro no lo es, y para lo que uno es sagrado para otro es mundano y trivial, por lo tanto, existen egrégores para cosas tan simples como un simple símbolo de algunas técnicas energéticas, al que se conectan miles de personas cuando lo usan, como para cosas tan complejas como el dios de una religión profesada por millones de seres humanos.

Las personas que tienen una faceta pública también crean un egrégor a su alrededor con su exposición al público, al mundo exterior, a los demás. Aquí me voy a usar yo como ejemplo, para no hablar de nadie que no conozco, que además tampoco es lo que viene a cuento. A pesar de ser un egrégor más o menos pequeñito, que yo mismo puedo controlar, el concepto “David Topí” tiene un egrégor asociado creado por la proyección de todos aquellos que lleváis leyendo el blog desde sus inicios allá por el 2006, y los que os habéis ido incorporando al mismo en los últimos años. Cada vez que leéis, pensáis, habláis o comentáis algo sobre el concepto-imagen-personaje “David Topí”, se añade vuestra energía, emoción, pensamiento y proyección al egrégor que se asocia a lo que escribo, hago o soy. El mini-egrégor que existe en torno a mi página y a mi “imagen”, ha ido creciendo con los años, así que, regularmente, cuando siento que se me desmadra un poco, lo borro y desintegro por completo para que no haya ninguna energía asociada a mí de ninguna clase proyectada desde el exterior de forma inconsciente.

Esto, que nadie nota más que yo, tiene connotaciones muy curiosas, pues, de improviso, cuando deshago por completo todo el egrégor asociado a mi blog, mis libros, mis cursos o mi persona, de repente, durante unos días, parece que no existo. No es que se dejen de leer los artículos del blog, sino que, directamente, se ha borrado y eliminado toda conexión existente entre el mundo exterior, y el arquetipo formado por las ideas que tenéis todos sobre ese tal “David Topí”. Así, baja la cantidad de emails que llegan, hay muchas menos visitas a la página, se cancela de vez en cuando algún evento porque no viene suficiente gente, etc., etc. Simplemente, no hay una energía vibrando que emita nada, durante una temporada, que haga “atraer” por resonancia, a otros, hacia mi página, blog, eventos, etc. Eso, puesto que puedo visualizar el estado del egrégor que se refiere a mi persona y transmutarlo y eliminarlo, tiene un efecto muy liberador en mí, pues te desconecta de una “presión social” inconsciente que no te das cuenta que tienes.

Egrégores con gran potencia

Si os ponéis a pensar en la gente que tiene millones de seguidores, o millones de detractores, que es lo mismo a efectos energéticos, simplemente el campo creado tendrá una polaridad energética u otra, podréis imaginar los egrégores tan potentes que existen asociados al nombres, ideas, marcas o conceptos que represente para sus seguidores esa persona. Muchos de ellos, se sienten liberados cuando dejan de estar en el foco de atención de la opinión pública, porque, literalmente, “se han quitado un peso de encima”, que no es otra cosa que el peso de la proyección energética que la gente hace de ti, consciente o inconscientemente.

¿Cómo se borra un egrégor? Con la intención de hacerlo.

Con un trabajo energético que pasa por conectar con ese campo de energía, por “recogerlo” mentalmente o con la fuerza de tu voluntad en algo que puedas manejar, en mi caso, lo convierto en una sola “bola”, por muy grande y expandido que esté hasta ese momento, por muy negro o brillante que esté en unas partes o en otra, según las críticas, pensamientos en contra o comentarios a favor de lo que voy haciendo, y una vez tengo la “bola” energética bajo el control de mi voluntad, la transmuto, la disuelvo y la mando de vuelta al estado primordial del que nació, digámosle, de vuelta al “éter”. Cada vez que lo hago, algo hace un “reset”, me libero de la energía proyectada sobre el concepto que se asocia a mí, y vuelta a empezar, porque, de nuevo, poco a poco, se vuelve a formar una masa energética nacida de las nuevas opiniones, emociones, sentimientos o pensamientos asociados a ti y la imagen creada sobre ti por los demás.

Si sois personajes semi-públicos o directamente gente “famosa”, no dudéis en ir eliminando vuestro egrégor personal de forma regular, os asegurará una buena salud energética, estabilidad sin presión externa, y, de vez en cuando, desapareceréis energéticamente de la realidad de las personas que ya no tienen la conexión con vosotros, hasta que os vuelvan a buscar o engancharse, pero mantendréis bajo control este campo de “ondas” y concentraciones emocionales y mentales, y no os llegará a agobiar demasiado vuestra faceta pública y lo que hagáis de cara a los demás.

David Topí

Arquitecto López Quiroga
www.arq-lopezquiroga.com

Amigos imaginarios espirituales

Amigos imaginarios espirituales

Los amigos imaginarios de los niños, ¿conexiones reales con el más allá?

“Yo era un niño muy introvertido y no me relacionaba con los otros niños de preescolar, la escuela secundaria o incluso más tarde en la vida diaria. Los únicos amigos que tenía eran los “imaginarios”, y para mi eran tan reales como cualquier otra persona. Me sentaba y jugaba con ellos, hablaba con ellos, incluso a veces celebraba fiestas con ellos. Mis padres, al no poder ver nada más que un niño hablando consigo mismo, a menudo se reían, creyendo que era sólo mi imaginación de niño. Dicho esto, hoy en ida me acuerdo perfectamente de mis amigos imaginarios, en frente de mí teniendo largas conversaciones con ellos, en ocasiones muy intensas. Ahora que ya soy adulto, estoy seguro de que eran reales, y que me podía comunicar con ellos”.

Este es solamente un caso de muchos, un niño psíquico, a veces, también es víctima de verdaderas experiencias de terror. Los niños, de forma natural, tienen una mente más abierta y más inquisitiva, por esta razón, las experiencias psíquicas son bastante comunes. Sin embargo, la diferencia radica en la frecuencia de los eventos psíquicos que tienen lugar en la vida del niño. Algunos de los signos de las capacidades psíquicas de los niños pueden parecer experiencias comunes de la infancia, pero en algunos pueden parecer situaciones fuera de lo normal, como los amigos imaginarios. La mayoría de las veces esto no es más que la propia imaginación del niño, pero en ocasiones se tratan de espíritus presentes en la vida del niño.

¿Amigos imaginarios o capacidad psíquica?

Aunque la mayoría de los médicos y psicólogos están de acuerdo en la teoría de que los amigos imaginarios es un proceso común mostrado por una imaginación sana, en otros muchos casos los niños psíquicos están realmente interactuando con alguien que sólo ellos ven y oyen. Las habilidades psíquicas en los niños pueden aparecer de muchas maneras diferentes, pero en el caso de los amigos imaginarios, se trata a menudo del espíritu guía del niño o un ser querido fallecido, sin embargo, también se puede tratar de apariciones negativas.

No es simple imaginación

Si el niño tiene ciertas habilidades psíquicas puede ser la evidencia de que tenga algo más que simple imaginación. Cuando se le pide una descripción del amigo imaginario, el niño transmite constantemente la misma descripción, como si estuviera describiendo a una persona real. En el caso de que estos detalles cambien día a día, simplemente se trata de una invención, sin embargo, cuando se repiten estos datos pueden ser una prueba de que en realidad están interactuando con algún tipo de espíritu que sólo ellos ven.

En muchos casos, el niño repite cosas de su amigo imaginario que no podrían haber venido de la imaginación del niño, o no parecen provenir de una imaginación infantil normal. En este caso, se puede considerar la idea de que el niño se está comunicando con fantasmas. Otro punto a tener en cuenta, es el hecho de que el niño habla de colores o un resplandor en torno a su amigo imaginario. O incluso cuando se le pregunta que describa a su amigo imaginario, puede describir la ropa de una cultura o de una época diferente.

Pero no en todos los casos en amigo imaginario es positivo, las entidades se pueden presentar al niño de una manera hostil, que se reflejaría un terror extremo a la oscuridad, y con frecuencia hablando solo por la noche, pudiendo llegar a insistir en que se le deje la luz encendida mientras duerme, o en los casos más extremos puede pedir que alguien se quede en la habitación con él/ella hasta que se duerma.

Los amigos imaginarios, toda una realidad

Estos son sólo unos pocos detalles de una larga lista de señales de que un niño puede estar comunicándose con algún tipo de espíritu en lugar de tener amigos imaginarios que han creado a partir de su imaginación. Por desgracia, los niños psíquicos son cada vez menos comprendidos, que en muchos casos pueden ser tratados por psicólogos o psiquiatras de una manera inadecuada. Por estos motivos es importante que el niño/a se sienta cómodo a la hora de comunicar abiertamente sus experiencias, haciéndole saber que estas habilidades son un regalo de la vida.

En algunos casos, el niño no se siente seguro hablando abiertamente sobre sus experiencias, y en ese caso se debe buscar otras vías para que pueda expresarse. Pero si no se comprende las habilidades pueden resultar en depresiones, sensaciones de locura u otras experiencias dañinas. La capacidad mediúmnica de los niños es superior a la mayoría de adultos, pero en muchos casos con el paso de los años pierden esta capacidad, ya no siendo receptivo a los “mundos espirituales”.

Arquitecto López Quiroga
www.arq-lopezquiroga.om

Amigos imaginarios

Amigos imaginarios

Los amigos imaginarios de los niños.
El amigo imaginario puede ser un osito de peluche, un soldadito, cosas, animales…

Es muy común que en la etapa de los 2 ó 3 años de edad, algunos seres, amigos imaginarios, o héroes imaginarios aparezcan e invadan el día a día de los niños. Muchos niños empiezan a desarrollar un mundo de fantasía paralelo a la realidad en que viven. Si tu hijo está pasando por esta etapa, no te asustes ni te preocupes, porque eso es absolutamente normal.

¿Por qué tienen los niños amigos imaginarios?

El universo de superhéroes, de monstruos, de fantasmas, de hadas y de otros amigos, ayudará a tu hijo a crecer y a desarrollar sus emociones y creatividad. Le ayudará a expresar sus miedos, sus alegrías, sus inquietudes y sus más profundos deseos. Los niños son conscientes del mundo real, pero a esas edades todavía les cuesta asimilarlo y aceptarlo tal como es. Por esta razón ellos crean un mundo donde todo es posible, permitido y solucionado. Es la etapa del pensamiento mágico de los niños. El amigo imaginario puede ser un osito de peluche, un soldadito, cosas, animales, etc. Son amigos que pasan a tener vida, a conversar, jugar y a pelear con los niños.

A través de los amigos imaginarios los niños:

• Liberan sus sentimientos positivos y negativos.

• Proyectan sus conflictos, miedos y fobias delante de nuevas situaciones, como la de tener que abandonar el pañal, ir a la guardería o al jardín escolar, a cambiarse de casa, o a tener que enfrentar algún reto o realidad diferente.

• Adquieren más confianza en sí mismos. En su “lógica”, si su amigo imaginario consigue vencer al mal, él también es capaz de hacerlo.

• Se sentirán más fuertes, y capaces. Y eso favorecerá a su autoestima.

• Controlarán mejor sus emociones.

• Entienden de mejor manera el punto de vista de la otra persona, en este caso, el de su amigo imaginario.

• Desarrollan habilidades sociales.
Los padres y el amigo imaginario del hijo

Aunque el mundo y el amigo imaginario de tu hijo parezcan graciosos, no debes participar, ni estimular, ni tampoco reprimir a los niños para que sigan jugando y conversando con su amigo. Si tu hijo tiene un amigo imaginario, es aconsejable que lo observes discretamente, más que nada para sacar de sus conversaciones con el amigo alguna necesidad o deseo emergente, y saber si su amigo es bueno o malo. Esta observación te ayudará a conocer mejor a tu hijo. Jamás le regañes por esta imaginación. Eso puede herirle a tal punto que evitará charlar con su amigo delante de ti. Controla el tiempo que tu hijo está con su amigo diariamente.

Conviene que tu hijo también tenga tiempo para jugar con otros niños, y con sus padres. Los padres de niños con amigos imaginarios también deben aumentar la vigilancia hacia el niño mientras juega con su amigo. Deben aumentar los cuidados con las ventanas y con objetos que ofrezcan algún riesgo. El niño puede desear volar como Superman, y la niña puede creer que puede volar con un paraguas, para imitar a Mary Poppins.

Cuando los amigos imaginarios se convierte en una preocupación

Cuando los niños se adentran en este mundo de fantasía e imaginación, los padres sólo tendrán razones para preocuparse si su hijo se agarra al amigo imaginario a tal punto que lo impida cumplir con sus tareas y compromisos cotidianos, o que vean que su hijo ya no desea tener amigos reales para jugar y relacionarse. Además, si notan que el hijo se ha vuelto retraído o ha adquirido comportamiento agresivo a causa de un amigo imaginario violento, deberán buscar ayuda y apoyo de un especialista. Situaciones como esas podrían generar otros problemas. Por lo demás, no existen razones para alarmarse. El niño no sufre problemas mentales, ni vive situaciones sobrenaturales. El niño está sano. Del mismo modo en que llegan los amigos imaginarios, se van y desaparecen con el tiempo. Es una etapa que suele finalizar a los 7 u 8 años de edad, cuando el niño tenga muy desarrolladas las funciones del lenguaje, de la lógica, memoria e inteligencia.

Se han hecho muchas observaciones al fenómeno de los amigos imaginarios Algunos dicen que los hijos únicos, que solamente conviven con adultos, son los más propensos a tener amigos imaginarios, y los utilizan para llenar esta carencia social. Otros afirman que el fenómeno se da normalmente en los niños más sensibles, con mayor imaginación y fantasía. Y hay los que dicen que los niños que en la infancia tienen amigos imaginarios, podrán convertirse en artistas en la edad adulta. Cada niño es un mundo, y hay que vivirlo para saberlo.

Arquitecto López Quiroga
www.arq-lopezquiroga.com

Prostitución homosexual

Prostitución homosexual

LA PROSTITUCION HOMOSEXUAL Y
“EL NEGOCIO DEL DESEO” EN UN TEXTO DE NESTOR PERLONGHER
“A esas argucias recurre el goce, a esos rodeos”

Texto del poeta e investigador Néstor Perlongher, donde el examen de la prostitución masculina es un eje para entender la “convertibilidad de los cuerpos” en las sociedades contemporáneas.

Sordidez: El matiz de sordidez de la prostitución homosexual está en disimular, bajo la excusa de la moneda, la naturaleza de la pulsión cuya desublimación se remunera.

Néstor Perlongher, autor del poema “Cadáveres” y de la investigación “O negocio do miché”. Murió en San Pablo, en 1992.

Por Néstor Perlongher*

La tendencia de los adolescentes a enredarse en pasiones homoeróticas se integra en la mejor tradición occidental: la relación entre un efebo y un amante adulto constituía el prototipo de amor entre los griegos. No necesariamente, empero, ha estado recubierta de onerosas excusas.
Por el contrario, según Lyotard, para los griegos, la verdadera prostitución pasaba por la consumación del coito heterosexual con sus legítimas esposas: “Lejos de reservar su semen a la matriz hembra y así pues a la propagación de la especie, los pederastas pitagóricos hacen un reparto. Fecundarán a sus mujeres, lo cual será más que el precio a pagar para construir la ciudad de jóvenes gentes a educar, armar, introducir y anudar en el círculo homosexual. Una parte del esperma para la propagación, otra parte para el comercio viril. Curiosamente, dan la vuelta a los términos de un dispositivo que uno podría creer natural: cuando se acuestan con sus mujeres es cuando se prostituyen”. (1)
En la polis helénica, el precio de la belleza no es sólo el dinero, sino también la sabiduría –en consonancia con el papel pedagógico del pederasta. Dice Sócrates a su amado Alcibíades: “… al quererte unir a mí y cambiar tu belleza (del cuerpo) por la mía (de la mente), me parece que comprendes muy bien tus intereses, porque en vez de la apariencia de lo bello quieres adquirir la realidad y darme cobre para recibir oro”. (2)
Cabría, conforme Heródoto, a los lidios extender el mercado, entregando sus hijas a la prostitución.
Cuando un adolescente de nuestros días huye de –o es abandonado por– su familia para vender sus encantos a clientes homosexuales, se puede percibir en su escapada de la normalidad heterosexual no sólo un lejano eco de aquella desenfadada misoginia sino también un incidente de la resistencia de las poblaciones al modelo de genitalidad impuesto a partir del judeocristianismo. Emergencia del “polimorfismo perverso” que, inscripta en la memoria inconsciente, en la ontogénesis freudiana, arroja, al volcarse en los rituales del intercambio social, la contrahecha figura del prostituto –personaje que hace su negocio a la sombra de la marginalidad en que nuestra civilización ha confinado a la homosexualidad–.
Lo que confiere ese característico matiz de sordidez a la prostitución homosexual contemporánea (3) no es tanto la utilización indisimulada del dinero –inscripta en la convertibilidad generalizada de los cuerpos, de sus acciones y de sus pasiones propia de la era industrial– cuanto la pretensión de disimular, bajo la excusa de la moneda, la naturaleza de la pulsión cuya desublimación se remunera. Pretensión que se manifiesta en la renuncia de gran parte –ya que no de la totalidad– de los sujetos, que aducen restringir su participación en el contrato homosexual –sea o no paga– al rol “activo” (penetrador anal o pasivo del felator), a calificar de homosexuales sus propias conductas, reservando para sus partenaires los beneficios de esta categoría –siendo esta discriminación semántica, por otra parte, popularmente aceptada–.
La relativa juventud del concepto de homosexualidad –acuñado a mediados del siglo XIX en sustitución del más arcaico, y quizás más abarcador, de sodomía– puede ayudar a entender, desde el punto de vista histórico, la firmeza de tales convicciones. El proceso que Foucault denomina “psiquiatrización del placer perverso” (4) es relativamente reciente: este nuevo dispositivo viene a sumarse –y, en última instancia, a desplazar– a las condenaciones más antiguas que etiquetaban de “pecado” y “delito” a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. En un sentido más amplio, la reprobación social de la homosexualidad manifiesta expresa, más que un cese de la misoginia, una mudanza en el carácter de su institucionalización: mientras que nuestros padres griegos exaltaban públicamente las expansiones pederásticas, el corte judeocristiano ha de relegarlas a la latencia. Es la sublimación de la libido de contenido homosexual lo que posibilita el funcionamiento de las instituciones masculinas. (5)
Pero la bisexualidad constitucional no es una mera especulación freudiana: los investigadores sociales tropiezan con ella cuando tratan de cuantificar la proporción de homosexuales en un universo estadístico. Kinsey, en su ya clásico Informe, elabora un continuo homosexualidad-heterosexualidad de seis escalas; conforme a él, un cincuenta por ciento de la población masculina, en los Estados Unidos de la década del 50 (en pleno macartismo), habría participado en relaciones homosexuales orgiásticas.
Ello es decir: la práctica de la homosexualidad no se reduce a los estereotipos de peluqueros, bailarines o modistos: los llamamos “homosexuales manifiestos” –y aun los que reconocen sólo privadamente sus inclinaciones homofílicas– no constituyen sino la punta de un gigantesco iceberg, en cuya área hundida se reclutan los practicantes de la forma de prostitución que estudiamos; éstos, a su vez, son una subespecie de una categoría mucho más amplia, integrada por hombres –despectivamente conocidos por “chongos” en el argot del ambiente– que se dedican, más o menos gratuitamente, a los regocijos de la perversión, sin dejar de blandir los estandartes de la masculinidad y la heterosexualidad.
Entre la adhesión incondicional a los padrones de la heterosexualidad unívoca y la entrega a los laberínticos ghettos de la inversión (la “asunción de la homosexualidad”), la prostitución del taxi boy no constituye sino una vía intermedia, a la que tanto la fragilidad de las apoyaturas psicológicas –el abandono familiar– como la endeblez de los sustentos materiales –la miseria– facilitan el acceso. Desgracias que suelen darse la mano para conducir al joven desprovisto a las fauces de los pederastas –que el imaginario social viste con la bata de cola de la lujuria y la opulencia–.
Ninguna familia, sin embargo, por más pulcra que sea en el tallado de los códigos, está exenta de que su hijo aproveche un paseo (¿esquizo?) (6) por el centro para hacerse, coito mediante, de unos pesos. Prostitución circunstancial que, mirada a la luz de la “inversión ocasional” de los presos y marineros –categorizada por Freud en Una teoría sexual (7)–, descubre los intranquilizadores relampagueos del polimorfismo perverso, de la autonomía de la pulsión respecto del objeto, variante callejera de la perversión a la que un reparo –un “detalle falso”, en la fantasmagoría genetiana de El balcón (8)– suele ornar: la preservación por parte del prostituto, del prototipo gestual de –la escenificación socialmente marcada– la virilidad.
A diferencia del varón afeminado y/o travestido, que cobra al macho por su artificiosa representación de la femineidad –a la que no son ajenas las turbadoras turgencias del fetiche–, el prostituto viril –vulgarmente llamado taxi boy o “busca” en la Argentina, “miché” en Brasil, “chapero” en España, “hustler” en Nueva York– no abandona la cadena ritual de la masculinidad. Lejos de ello, funcionará como baluarte de su exaltación: el cobro, la regla de la prescindencia afectiva –no llegará a decirles “te amo” a sus clientes–, la preservación de un código ideológico “machista” sancionado por el medio –que inferioriza al homosexual “pasivo”–. Pasividad que, alusiva al rol físico de penetrado, resulta paradójica en lo interrelacional, ya que el cliente es el que por costumbre general toma la iniciativa y “conduce”, por así decir, las alternativas del ensamble.
La distancia –estimulada a veces por el tabuamiento de ciertas zonas, como el ano y la boca, tesoros que el prostituto profesional sabrá donar a cambio de apetecibles ofertas– resulta decisiva para la consumación de esta liaison, en que la conservación de los atributos masculinos no sólo salvaguarda al prostituto de caer en las garras de la homosexualidad “vocacional” (“yo lo hago por interés y no por vicio”, advierte airadamente un taxi boy entrevistado), sino que le da sentido al trato. Es, precisamente, más allá de su belleza y su juventud (la edad de ejercicio de la profesión oscila entre los 15 a los 25 años), su postura –su representación de la masculinidad prototípicamente heterosexual en una relación homosexual– lo que se abona.
El muchacho cobraría el hecho de rebajarse a la homosexualidad –exorcizada, maldita– cuando está socialmente investido del oficio de penetrador de hembras, sin mella en ese digno sacerdocio. El cliente pagaría por extraer de la cadena de la sexualidad procreadora un garañón entrenado para la reproducción, que desviará sobre su cuerpo la potencia de su estirpe.
Todo este dispositivo funcionaría transparentemente, si no estuviera pringado por la pasión. “No se puede repetir todos los días algo que uno cree un simple juego amoroso, sin acabar tomándoselo en serio” (9). La peligrosidad de la profesión de prostituto estriba en que se está siempre jugando a la compraventa con valores demasiado sagrados –sujetos al deslizamiento de una caricia sobre la piel–. Si estos muchachos recurren al artilugio de la paga y la exacerbación de la virilidad, no es tan sólo para encantar a sus partenaires: sino también porque, quizás, no podrían tolerar de otra manera la emergencia de sus pulsiones homoeróticas. Estas, reprimidas (dispositivo monetario sexual mediante: “un machismo asombroso y contradictorio, donde el macho valoriza su cuerpo de cara a otros hombres” (10) en el acto mismo de su descarga –“donde el macho se acuesta con gente de su mismo sexo, pero niega ser homosexual”–) (11), están tan al alcance de la conciencia que, a veces, ni la más intransigente ideología machista puede disfrazar la verdad de ese goce.
La precariedad de las imágenes torna al taxi boy proclive al brote, a la agresión, al insulto, al robo, al chantaje, haciendo uso del lugar de chivo emisario a que el aparato social condena a los homosexuales. Episodios como el asesinato de Pasolini, en 1975, muestran la disponibilidad de estos prostitutos para convertirse en agentes terroristas de una ley a costa de cuya transgresión viven.
De todas maneras no es necesario ser un taxi boy para ejercer esos desmanes, amparados por un prejuicio social vastamente anclado. Y cargar demasiado las tintas respecto de la violencia de amores marginales puede no constituir sino un disfraz de ese prejuicio. Ni tan víctima, ni tan verdugo: el “hustler” o buscón, observa W. Churchill, “no es por lo general una persona depravada. Puede que cometa uno que otro delito insignificante o que ‘afane’ (robe) a su cliente, pero de ordinario, se sujeta a ciertas reglas de conducta que constituyen el reglamento de sus actividades comerciales” (12). Desde otro ángulo. Hocquenghem detecta “las secretas complicidades de los pederastas con relación a los canallas que los agreden…”, pero advierte que “… esa complicidad no es reductible al miedo o a la admiración masoquista y sí debida a la historia y a la concepción de la homosexualidad como delincuencia” (13). Más allá de estos arrebatos de terrorismo sexual –que el sexismo latinoamericano parece alentar–, lo cierto es que nuestros muchachos, independientemente de su grado de profesionalidad, están siempre listos para toparse con un homosexual y exigir una paga. Fantasía esta última que no necesariamente se satisface, pero en la que se lee la adscripción de la homosexualidad al lugar del derroche, de la suntuosidad, del lujo. La homosexualidad no produce –ni reproduce– nada; por consiguiente un homosexual debe ser rico. En algún lugar de la imaginería social, la homosexualidad es siempre una fiesta: derroche de semen, derroche de dinero, derroche de flujos libidinales económicos.
Y en estas fiestas lo que se paga es el impuesto. El whisky que se derrama a raudales en el bulín, el billetito arrollado en la almohada –en el mejor estilo de prostituta tímida del 20– o hasta el encendedor hurtado en un desliz alcanzan justamente para pagar el precio de la culpa. Absolución por el dinero en la que el pagador también lava, a los ojos del pagado, su culpa: indulgencia que la Reforma no alcanzó a desterrar.
El capital confunde todo: libidiniza los dineros, monetariza las pasiones –pero también demarca territorios, más o menos fronterizos, en donde los marginales reiteran, en una representación que no por grotesca deja de ser virtual, los rituales de la normalidad–.
Al soltar los flujos de la producción, al volcar indiscriminadamente todos los bienes –cualesquiera ellos sean– al mercado, el capital socava, incluso a pesar (¿en contra?) de sí mismo, los viejos cánones prohibicionistas de que hace uso para sustentar su dominio. Por imperio de la ley de la ganancia –del principio de rendimiento marcusiano (14)–, los varones lanzan sus sexos –reservados en principio sólo para la heterosexualidad– al mercado de la prostitución homosexual: pero no venden su alma: ya que su apego a los paradigmas de la masculinidad les permite –o eso es, al menos, lo que se cree– alquilar sólo sus cuerpos.
La familia que –las veces que existe– los ha socializado, achatada en lo educativo por el sobredimensionamiento del Estado, desvalorizada en lo económico por la “libertad de trabajo” –sobrevive enfeudada en su nueva funcionalidad de custodia del orden moral incapaz de impedir que, al emerger, en la adolescencia, de la mónada familiar, los muchachos se vean arrojados al mercado callejero del sexo, objetos de una demanda que los reclama y les retribuye. La virilidad –y no tanto la virilidad cuanto su impostación, su caricatura– devela su valor de cambio. El dinero, al fetichizarla, la resguarda in extremis, de anularla en el círculo vicioso de las pasiones perversas.
Esta valorización parece (o, antes bien, pretende) disipar –pero sólo a los efectos de tornarlas bienes intercambiables, de integrarlas al circuito mercantil y sus leyes de oferta y demanda– las pasiones cuya eclosión se contabiliza. Así, lo que tradicionalmente solía ser, en nuestras sociedades, el modo de iniciación –y práctica– sexual de los adolescentes, tiende a convertirse, a medida que la nueva culturización avanza, en un negocio. Cabría aventurar una hipótesis: hasta qué punto el deterioro de las antiguas localizaciones –relacionales– no derivaría en la proliferación –convertibilidad generalizada mediante– de los contactos-síntomas embrionarios del estallido del ghetto.
Pero volvamos a los griegos: la pederastía –que ellos tanto enaltecieron– parece haber perdido sus honores, pero no su vigencia: es preciso, aun bajo los disfraces arteros, reconocerla. La indiferencia –o aun el odio– del prostituto hacia el cliente contrasta vivamente con la abierta devoción de los amantes de la Hélade. Pero ambos contratos son, en el fondo, igualmente perversos; sólo que la ilusión de la ganancia segmenta –fragmenta, parcializa– objetos de la cadena de la normalidad seriada y los anima a restregarse (abriendo un paréntesis en la muralla del pecado) contra una boca que no debiera hablar sino el idioma de los fajos, contra un hueco. A esas argucias recurre el goce, a esos rodeos.

(1) Lyotard, Jean François, Economía libidinal, Saltés, Madrid, 1979.
(2) Platón, Diálogos, “El banquete, o Del amor”, Espasa Calpe, Buenos Aires, 1966.
(3) Para una descripción del fenómeno, remito a mi trabajo “Incidencia del abandono familiar en la prostitución homosexual masculina”, en La familia abandónica y sus consecuencias (en colaboración con Sergio Pérez Álvarez y Ramón Sal Llarguez), Eudeba-CEA.
(4) Foucault, Michel, Historia de la sexualidad, Siglo XXI, México, 1977.
(5) Freud, Sigmund, Psicología de las masas y análisis del yo, Obras completas, Nuevo Mundo, Buenos Aires, 1974.
(6) Sobre la aplicación del concepto deleuziano de “paseo esquizo” al deambuleo homosexual, véase: Hocquenghem, Guy, Homosexualidad y sociedad represiva, Granica, Buenos Aires, 1974.
(7) Freud, Sigmund, Una teoría sexual.
(8) Genet, Jean, El balcón, Losada, Buenos Aires, 1975.
(9) Genet, Jean, Querelle de Brest, Debate, Madrid, 1979.(10) Fernández, Juanjo: “Chaperos-Marginación de la marginación, revolución en la Revolución”, en Ajoblanco Nº 30, Barcelona, 1978.
(11) Fernández, Juanjo, artículo citado.
(12) Churchill, Wainwright, Comportamiento homosexual entre varones, Grijalbo, México, 1969.
(13) Hocquenghem, Guy, A Contestaçao Homosexual, Brasiliense, Sao Paulo, 1980.
(14) Marcuse, Herbert, Eros y civilización, Seix Barral, Barcelona, 1968.

* Texto completo del trabajo “Prostitución homosexual: el negocio del deseo”, publicado originariamente en la Revista de Psicología de Tucumán, San Miguel de Tucumán, diciembre de 1981.

Arquitecto López Quiroga
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Las claves del Ho’oponopono

Las claves del Ho’oponopono

 

Las claves del Ho’oponopono para borrar memorias dolorosas.

Ho’oponopono es un antiguo arte sanador de la cultura polinesia asentada en Hawái. Su objetivo, resolver los conflictos y liberarnos de las emociones que nos tienen atrapados.

En qué se basa esta técnica y cómo practicarla.

 

Ho’oponopono es un arte sanador muy antiguo (5.000 años) propio de la cultura polinesia asentada en Hawái, los Kahuna (guardianes del secreto). Su objetivo es resolver y sanar los conflictos familiares, así como a borrar las memorias, creencias y emociones en las cuales estamos atrapados. Esta palabra “milagrosa” se fue extendiendo por el mundo a una velocidad sorprendente durante los últimos años. Su significado es “corregir un error” o “hacer lo correcto”. Su práctica es absolutamente sencilla. Sin embargo, no lo es tanto la comprensión de sus bases filosóficas.

 

¿En qué se basa esta técnica?

 

  • La creencia de que nosotros creamos nuestra realidad, somos co-creadores, y todo lo que vemos o experimentamos, toda la gente que nos rodea, lo que conforma nuestro mundo, está ahí porque nosotros lo hemos establecido. Así, nosotros somos los responsables de lo que ocurre en nuestro mundo, tenemos la completa responsabilidad en las cosas que ocurren.

 

  • Por supuesto que la mayor parte de nuestros pensamientos “creadores” de esa realidad que nos circunda son inconscientes. Hacerse responsable no significa ser culpable, sino reconocer que esos pensamientos están dentro de mí (aunque no pueda darme cuenta) para, a continuación, limpiarlos, desactivarlos, cancelarlos para que dejen de producir ese efecto en mí y en todo lo que me rodea.

 

  • Todas las técnicas que se enseñan en Ho’oponopono son para “borrar” pensamientos y memorias dolorosas que se reiteran en nuestro interior. No necesitamos conocerlos, pero necesitamos asumir una actitud consciente de “borrado/limpieza”.

 

  • Es necesario llegar a comprender que la mente es perfecta, pero no las memorias que contiene, los datos con los que trabaja. Es ahí donde incide esta técnica, en la corrección de lo errado de esas memorias y datos.

 

  • Otro postulado de los Kahuna dice que existe una Divinidad cuya sabiduría y poder son muy superiores a los nuestros y que nos ama incondicionalmente. Tenemos que estar dispuestos a dejar todo en manos de esta Divinidad para que sane nuestros recuerdos, sentimientos, creencias, para que sane la raíz misma de toda experiencia no deseada o dolorosa que tengamos y para que, a un mismo tiempo, sane a los demás.

 

¿A quiénes está dirigida esta práctica?

 

El Ho’oponopono puede ser utilizado por personas de cualquier religión o cultura. El concepto de Divinidad, Dios o Divina Inteligencia es el que nosotros utilizamos de acuerdo con nuestras creencias. No se pretende individualizar a la Divinidad con ninguna deidad en especial. Y para quien no crea en Dios o en una instancia superior puede referirse (usando la palabra Dios o Divinidad) a esa parte adentro nuestro, que lo sabe todo.

 

¿Cómo se practica?

 

La práctica se realiza repitiendo algunas palabras o frases pidiendo a la Divinidad que realice el borrado/ cancelación/ limpieza de las memorias que están provocando el problema que nos aqueja. Por ejemplo, se puede decir una frase como: “Divinidad, limpia en mí lo que está contribuyendo a que aparezca este problema… (se puede mencionar el problema). Lo siento, perdóname, te amo, gracias” Al hacer esto pido a la Divinidad que cancele programas (memorias) en mí para que ellos sean cancelados también en las otras personas (ya que estas “memorias” son compartidas). Estoy pidiendo sanar mi niño interior (el inconsciente – sede de las memorias) para sanarme a mí mismo y a los demás.

 

Estas frases y palabras deben repetirse varias veces, una y otra vez (como un mantra). Puede hacerse en cualquier momento del día y sin límite. Este es sólo un ejemplo de cómo se puede hacer, existen muchas otras frases y palabras de Ho’oponopono, para realizar el borrado. Todas sirven, no hay una mejor que otra, sólo elegimos la que nuestra inspiración nos traiga en dicho momento.

 

¿Cuáles son sus conceptos principales?

 

Los conceptos fundamentales para realizar este proceso son el arrepentimiento, el perdón, el agradecimiento y el amor, expresadas en las cuatro palabras básicas de este método sanador: “Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo”.

 

Estas “herramientas” (también llamadas “palabras gatillo”) son un regalo de la Divinidad que han sido recibidas por “inspiración” por los chamanes hawaianos y maestros de Ho’oponopono para la corrección de todo lo que nos trae dolor y sufrimiento a nivel físico, mental y espiritual.

 

Este método nos enseña a “amar” nuestros problemas, conflictos, situaciones complejas o personas que nos afectan, lastiman o perturban. A través de este singular punto de enfoque -opuesto a lo que la mayoría de los seres humanos hace (reaccionar, quejarse, enojarse, o culpar a los demás)-, podemos soltar o liberar las verdaderas causas que provocan sufrimiento o “atraen” esas circunstancias a nuestra vida.

 

¿Es tan sencillo como parece?

 

Llegado a este punto, muchas personas -sobre todo quienes no están familiarizados con estos conceptos- pueden sentir que el mundo, tal como lo concebían, se les ha puesto patas para arriba. Otros, si bien pueden “concordar” con algunas de las ideas expuestas hasta el momento, seguramente pensarán: ¿pero para resolver todo este tema de las memorias repitiéndose en el inconsciente, basta con decir estas palabritas (muy poéticas por cierto)? ¿Eso es todo? ¡Es demasiado fácil para ser cierto! La respuesta es un ¡sí! rotundo. Ho’oponopono funciona más allá de nuestro entendimiento. Es increíblemente eficaz.

 

Sin embargo, hay algunas reglas básicas para poner en práctica este método. La primera es utilizarlo siempre, en todo momento factible. No sólo cuando surgen “problemas” que nos afectan.

 

La segunda es hacerlo con fe. No me refiero a una fe ciega, rondando el fanatismo, sino que debo tomarme el trabajo de repetir las herramientas para el borrado cuantas veces pueda. Sin esta repetición de las frases, no hay milagro posible. En otras palabras, la fe es necesaria para decidirme a utilizar las herramientas sin cuestionarlas, sin preguntar “por qué” esta palabra u otra.

 

Si en Ho’oponopono utilizamos el intelecto, el proceso se interrumpe. Recuerda: estamos aprendiendo a conectarnos con una energía divina, con la Divinidad dentro nuestro. Y en este proceso la mente sólo interviene para dar comienzo al mismo, ya que la decisión de pedir ese borrado o limpieza de las memorias debe ser una decisión consciente (en esto consiste hacerse responsable). A partir de ahí, todo lo que suceda queda en manos de la Divina Inteligencia.

 

¿Cómo se usan las palabras?

 

Además de las cuatro palabras más conocidas, “Lo siento. Perdón. Gracias. Te amo”, existen otras que se pronuncian mentalmente, todas las veces que se pueda. Con cualquiera de estas palabras estoy borrando, estoy tomando responsabilidad por haber atraído esa situación/problema o persona conflictiva a mi vida y, al mismo tiempo, estoy limpiando esas memorias erróneas que produjeron ese evento.

 

Sin expectativas. En Ho’oponopono no damos órdenes a la Divinidad, no le exigimos que las cosas sean de tal o cual manera. Le entregamos el problema a través de esa limpieza y confiamos en que luego vendrá a nosotros lo perfecto y correcto. Dicho en palabras simples “lo dejamos en las manos de Dios”.

 

Tampoco luchamos, ni nos resistimos al problema/persona en conflicto (lo cual aumentaría la intensidad del problema), ni nos quedamos en la queja lastimera –aunque tengamos razón-, mediante estas palabras, soltamos, limpiamos y confiamos.

 

Y si esa situación conflictiva nos provoca resentimiento, enojo, aflicción, etc., igual decimos “Lo siento. Perdón. Gracias. Te Amo”, solo debo repetir las palabras mentalmente, no es necesario sentir amor, ni expresar emoción alguna.

 

Hay palabras que borran cualquier tipo de memorias, sin importar cuáles son. Por ejemplo, a las frases “Gota de rocío” o “Llave de la luz” se las puede repetir mentalmente y cambiar de una palabra/frase a otra, cuando uno lo desee.

 

Sin embargo hay otras “especializadas”, como “Llovizna”, que borra memorias relacionadas con problemas económicos, con provisión y suministro, cuando pensamos que no nos alcanza el dinero, etc. Por lo tanto, se la utiliza para atraer abundancia a nuestra vida.

 

“Hojas de otoño” sirve para soltar apegos, a cosas, personas, hábitos, a todo aquello de lo que debemos desprendernos porque ya no nos resulta útil y, sin embargo, seguimos aferrados.

 

Prueben estas pocas herramientas (hay muchas más) y se sorprenderán con los resultados. Paz, más allá de todo entendimiento (un saludo Ho’oponopono).

 

Raúl E. Pérez, licenciado en Psicología especializado en el abordaje holístico de la enfermedad utilizando recursos de la medicina natural incluyendo dentro de este aspecto, a la terapia floral, la psicología energética y el Ho’oponopono. Autor de varios libros sobre terapia floral y recientemente de “Ho’oponopono. La paz comienza contigo” (Ediciones Continente).

 

Arquitecto López Quiroga

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Mitos que nos inculcan

Mitos que nos inculcan en el colegio y no son verdad

  1. Tenemos sólo 5 sentidos. Cualquier niño pequeño te dirá que es cierto, que los cinco sentidos del ser humano son la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto. De acuerdo a la Escuela de Medicina en Harvard, existen seis sentidos más en el cuerpo humano. Por ejemplo, cierra los ojos y luego toca tu nariz con el dedo índice. ¿Cómo supiste cuál era el dedo índice sin mirarlo? ¿Cómo saber dónde está tu nariz? ¿Oliste el dedo con tu nariz? ¿Acaso tu sentido del tacto te indicó cómo llegar a tu nariz a través de las moléculas del aire? Nada de eso, a eso se le llama propiocepción, que es el sentido encargado de informar la posición del cuerpo en relación a sí mismo.

 

Otro de los sentidos que se mencionan, es la percepción temporal o el sentido del tiempo, que si bien parece sólo parte de nuestro lenguaje cotidiano, en realidad es de los más importantes, pues es el que se encarga de unirlos a todos. Una manzana, es sólo una serie de sensaciones diferentes sin el sentido del tiempo, que te dice que todo está pasando en el mismo momento. Basta con estar encerrado en una habitación, en completo silencio y el sentido del tiempo nos hará notar que estamos dejando pasar nuestra vida sin hacer nada.

El sentido de equilibrio, llamado también la equilibriocepción y otros como: la termocepción, la interocepción y la nocicepción, los cuales puedes consultar en la página de la escuela de medicina en Harvard.

 

  1. El mapa de la lengua. Probablemente recuerdes la clase en que te enseñaron que la lengua humana está trazada con una especie de mapa, en el que se localizan las áreas perceptivas de sabor. Por ejemplo, la teoría menciona que los sabores dulces se identifican solamente en la punta de la lengua y la percepción del resto de los sabores en otras áreas. La verdad es que el científico alemán D.P. Hanig, llevo a cabo una prueba de sabor en la que descubrió que algunos voluntarios experimentaron ciertos sabores con más intensidad en ciertas regiones de la lengua. Según el sitio cracked.com, cuarenta años más tarde, un académico de Harvard, el Dr. Boring, interpretó mal los resultados de los estudios y el mapa que consideró como resultado, era simplemente el plan de trabajo para realizar la prueba. Actualmente, los investigadores han sabido por años que toda el área de la lengua es prácticamente igual de sensible a los diferentes tipos de sabores.

 

  1. Utilizamos sólo el 10 por ciento de nuestro cerebro. Esta teoría que se le ha atribuido infundadamente a Albert Einstein, es uno de los mitos más antiguos sobre nuestro cuerpo. De acuerdo al British Medical Journal (BMJ), investigadores han aclarado que la mentira surgió en 1907, para argumentar el potencial de las personas de desarrollar múltiples talentos. La verdad es que utilizamos el 100 por ciento de nuestro cerebro. Especialistas señalan que las imágenes de resonancia magnética y estudios del metabolismo cerebral, demuestran que durante el día no queda ninguna parte del cerebro sin ser activada. Lo importante es fomentar la actividad cognitiva y cerebral desde la infancia, porque eso mantiene y aumenta las conexiones cerebrales.

 

  1. Beber 8 vasos de agua al día. El consejo de beber 2 litros y medio de agua diarios se remonta a 1945, gracias a una recomendación del Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos. Posteriormente en 1974, el nutricionista Frederick Stare, avaló el consejo sugiriendo consumir de seis a ocho vasos cada 24 horas. Sin embargo, se ha omitido la segunda parte de las recomendaciones, las cuales señalan que la mayor parte de los dos litros y medio de agua, se encuentran en los alimentos preparados y que, como aclara Stare, incluyen cualquier otro líquido como té, café, leche y cerveza, además del agua contenida en las frutas y verduras.
    De cualquier forma, hidratarse es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo, pues perdemos diariamente cerca de un litro de agua, que debe reponerse para la actividad del metabolismo.

 

  1. Leer con luz tenue puede causar ceguera. De acuerdo a información del NY Times, leer con poca iluminación o a la luz de las velas, no causa pérdida de la visión, como nos enseñaron. Simplemente, la falta de luz puede crear la sensación de tener dificultades para enfocar y también reduce el parpadeo, lo que causa molestias, porque no se mantiene lubricado el ojo, pero esto no es un efecto que persista ni que dañe la visión.

 

  1. La obesidad depende del metabolismo. Mucho se ha dicho que un metabolismo lento o acelerado, es la causa de que una persona tenga sobrepeso. La verdad es que de acuerdo a algunos científicos, el metabolismo es igual en personas delgadas y obesas, incluso se ha detectado que algunas personas sin sobrepeso, tienen un metabolismo más lento que otras que padecen de obesidad. Según cracked.com, lo que realmente causa que una persona suba de peso, es que no se mantiene un equilibrio entre las calorías que consume y las que quema.

 

  1. La personalidad se define por el lado del cerebro dominante. Nada es más falso que decir que una persona es más creativa o más analítica porque utiliza más determinado lado del cerebro. La masa cerebral, sí tiene algunas estructuras especializadas que se encargan de realizar determinadas funciones, pero no se agrupan en un lado específico. Los científicos afirman que para ser verdaderamente creativos o analíticos, es necesario tomar recursos de ambos lados del cerebro.

 

Por otro lado, personas que han tenido que someterse a una cirugía donde se les extrae un hemisferio completo del cerebro, no pierden del todo su lado creativo o lógico. Incluso por lo general, recuperan una buena parte de las funciones que supuestamente corresponden a la parte extraída.

 

  1. El pelo y las uñas siguen creciendo aún después de la muerte. Este es un mito que incluso algunas personas que han tenido contacto con cadáveres aseguran es cierto. Sin amargo, el médico forense, William Maple, en un artículo de BMJ, asegura que el crecimiento del pelo y de las uñas requiere una compleja regulación hormonal, que no se mantiene después de la muerte.

 

La realidad es que los tejidos blandos se deshidratan, lo que puede llevar a la retracción del cuero cabelludo o de la piel alrededor de las uñas. Esto crea la apariencia de que han crecido, pero sólo es el contraste provocado entre los tejidos blandos encogidos y las uñas o el pelo.

 

  1. Afeitarse provoca que el pelo crezca más grueso y oscuro. Seguramente muchas veces has escuchado esto, y hasta recibido el consejo de depilarse. Pero dermatólogos y estudios que datan de 1928, aseguran que el afeitarse remueve solamente la parte muerta del vello y no la sección viva que está bajo la piel, por lo que es improbable que se afecte el ritmo del crecimiento.

En realidad lo que se elimina, es sólo la punta, que es más delgada y por eso al salir pareciera ser más grueso y duro. Además, agregó que como el vello nuevo no ha sido sometido a la luz solar o a la exposición de químicos, al surgir aparenta ser más oscuro.

 

  1. La mayor parte del calor corporal se pierde por la cabeza. En algunas partes del mundo, sobre todo en las que el clima frío es más frecuente, se dice mucho que es bueno cubrirse bien la cabeza, porque el cuerpo pierde calor a través de ella. En realidad tapar la cabeza tiene tanto efecto como en cualquier otra parte del cuerpo. De acuerdo al sitio cracked.com, el mito surgió en la década de los 50, cuando el ejército de los Estados Unidos, realizando unas pruebas de supervivencia en climas fríos, cubrió a sus soldados en todas las partes del cuerpo, menos en la cabeza; obviamente esto aceleró la pérdida del calor corporal. A raíz de esto, se imprimió un manual de supervivencia, en el cual se aconsejaba abrigar la cabeza porque se perdía del 40 al 45 por ciento del calor interno a través de ella.

 

Arquitecto López Quiroga

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Las Pirámides de la Catedral

Las pirámides de la Catedral de Buenos Aires.

12 TV Las pirámides de la Catedral de Buenos Aires
En Buenos Aires, y con las nuevas torres, muchos coinciden: en los días con cielo despejado y sin neblina, desde algunos edificios muy altos se puede llegar a ver Colonia del Sacramento, la ciudad uruguaya que está en la otra orilla del Río de la Plata. No deja de ser una curiosidad. Pero si de cuestiones curiosas se trata, en la Ciudad hay una que resulta sorprendente: desde la Plaza de Mayo y mirando con atención, se llegan a observar las pirámides de Egipto.

¿Cómo es posible? Alcanzará con levantar la vista frente a la Catedral Metropolitana, en la avenida Rivadavia casi esquina San Martín, para descubrir que los perfiles de las más famosas pirámides de Giza, que recuerdan a los faraones Keops, Kefrén y Micerino, están allí como fondo de la escena artística que adorna el tímpano de esa iglesia, declarada Monumento Histórico en 1942.

La inauguración de esa obra artística, que llenó un espacio vacío y le dio realce al friso, fue el 19 de junio de 1863. Los trabajos habían comenzado a fines de 1860 y aunque dentro de las leyendas porteñas alguna vez se dijo que los había realizado un preso al que se indultó por esa obra, el encargado de desarrollarlos fue un artista francés llamado Joseph Dubourdieu, un hombre del que existen pocos datos biográficos, aunque se sabe que llegó aquí por primera vez en 1849.

Cuando le pidieron que realizara la obra para llenar ese friso triangular de 42 metros de ancho, Dubourdieu pensó en una imagen bíblica que trasmitiera amor y reconciliación. Así bocetó representar el reencuentro del patriarca hebreo José con sus once hermanos y su padre Jacob. Justamente Jacob y José son las figuras centrales del cuadro donde se observa al padre inclinándose hacia su hijo quien avanza para abrazarlo. La escena, según las Sagradas Escrituras, ocurrió cuando Jacob fue a Egipto. Por eso el artista pensó en las pirámides y decidió incluirlas como fuerte referencia detrás de la escena del abrazo.

Los especialistas sostienen que lo más difícil de resolver fueron los extremos del friso porque su forma triangular hizo que el espacio quedara, por esa cuestión geométrica, más reducido en altura. Sin embargo, Dubourdieu le encontró la vuelta al desafío e incluyó animales. Así, ubicado sobre las magníficas columnas (son de estilo corintio y se dice que representan a los doce Apóstoles), el tímpano de la Catedral aportó una imagen acorde a lo que merecía la importancia del edificio.

Como la realización de la obra artística coincidió con los tiempos de la batalla de Pavón (fue el 17 de septiembre de 1861 y su resultado generó que la provincia de Buenos Aires se reintegrara con el resto del país), algunos asociaron esa imagen de reconciliación colocada en el frente de la Catedral con aquella otra que parecía darse en la Argentina, lo que le otorgó al trabajo una interpretación política.

Después de terminar las esculturas, los investigadores afirman que el artista regresó a Europa y sus datos se perdieron entre la niebla del tiempo. Sin embargo, Joseph Dubourdieu no sólo dejó esa huella de su paso por Buenos Aires. También realizó otras esculturas que aún se conservan en espacios públicos de la Ciudad. Una de ellas es la estatua de la Libertad que está coronando la Pirámide de Mayo, aquel monumento que el gobierno patrio mandó construir para conmemorar el primer aniversario de la Revolución de 1810. La estatua del francés se agregó en 1856 y mide algo más de tres metros.

Eduardo Parise

 

Arquitecto López Quiroga

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La vara mágica

La Vara Mágica

06 TV La Vara Mágica
La vara llamada vara mágica, vara adivina, vara adivinatoria, vara divina y también vara de Moisés, de Jacob, etc., es el símbolo más antiguo del prestigio y del poder.

Con el auxilio de esta “varita de las virtudes” las hadas, así como las hechiceras más famosas (Medea y Cirse), operaban toda suerte de maravillas. Los magos de la antigüedad más remota como Hermes, Zoroastro, y otros, no podían prescindir de ella al realizar sus más grandes prodigios. Tocándole con su varita, fue como Minerva dio a Ulises la flor de la juventud.

En 1949, un grupo de exploradores y aventureros franceses que recorrían las Montañas Atlas, descubrieron lo que ahora se conoce como “Las Cuevas de Tassili”, cavernas con enormes pinturas rupestres. Hallaron 4 murales prehistóricos:

• El primero representaba un grupo de hombres con tocado y faldas al estilo egipcio, que acorralaban una manada.

• El segundo mural, mostraba a un grupo de hombres agachados en torno a una fogata.

• El tercero representaba una circuncisión ritual.

La cuarta y última pintura era la más notable, pues representaba a un zahorí rodeado por otros miembros de la tribu buscando agua con una varilla.

Estas escenas históricas han sido fechadas por el método del carbono 14, atribuyéndoseles con toda certeza 8.000 años de antigüedad.

Aunque la labor del zahorí consiste en sí en la localización de agua, minerales y petróleo subterráneos, es el antecedente remoto de la moderna radiestesia. Puede decirse que la técnica del zahorí es a la radiestesia lo que la magia es a la física y lo que la alquimia es a la química.

Parece que era conocida en todas partes en la antigüedad: Egipcios, Hebreos, Escitas, Persas, Medos, Etruscos, Druidas, Griegos, Romanos, Hindúes, Peruanos, Polinesios, Chinos y hasta los Pieles rojas americanos utilizaban alguna especie de vara o varilla con propósitos mágicos.

En épocas pasadas, esta técnica era llamada Rabdomancia, designándose así la “adivinación mediante bastones, varas o varitas”.

Significaba la práctica ritual de búsqueda de manantiales, pozos y metales preciosos ocultos bajo la tierra.

Apenas se menciona la Rabdomancia en los textos de los antiguos escribas e historiadores, debido a su importancia vital en los sistemas religiosos de la época. Los sacerdotes del templo mantenían el secreto oculto a las masas, pues sabían que éstas pervertirían el arte y la ciencia de la Rabdomancia.

De lo que puede descifrarse de los jeroglíficos de Egipto, los faraones tenían a su servicio a grandes sabios, hechiceros y magos en el templo, cuyas varas se llamaban Ur-Heka: “El gran poder mágico”. Solían tener la forma de una serpiente sin cabeza; a veces el mango tenía cabeza de serpiente unida al cuerpo de un carnero.

Cleopatra se caracterizaba por su vileza, egoísmo y probablemente codicia. De hecho, según la leyenda, la reina egipcia tenía siempre a su servicio a dos rabdomantes, en su palacio o en la nave que surcaba el Nilo, que no buscaban agua, sino el tesoro de los tesoros, ¡Oro!

También los druidas eran sumamente sensibles a las vibraciones, rayos y fuerzas magnéticas. Así como los adivinos chinos señalaban los sitios adecuados para construir, puede suponerse que los magos druidas localizaron con ayuda de sus varas, el sitio apropiado para levantar la grandiosa estructura “Stonehenge”.

Los sacerdotes del Oriente, sobre todo en el país clásico de la Iniciación, la India, siempre han llevado, y hoy llevan, una varita como distintivo de su jerarquía y condición sacerdotal.

Un informe sobre su empleo para hallar objetos ocultos en este país, en la década de 1850, indica su antigüedad en el territorio:

Se cuenta que a un escritor de Calcuta le robaron varias pertenencias. No hallando apoyo en las autoridades, encontró a un nativo que era famoso por su poder de encontrar objetos perdidos.

Este entonaba ciertos conjuros y otros dos nativos también presentes sujetaban 2 varas de bambú, manteniéndolas paralelas. En palabras del escritor: “Confesamos que para nuestra sorpresa, vimos las varas cruzándose en horizontal y luego levantarse y descender alternadamente.”

Continuando esta práctica durante un rato, se estableció la dirección donde vivía el ladrón y más tarde se descubrió al culpable.

Se ha descubierto una práctica muy parecida entre los Maganja de África central, que probablemente se remonta a miles de años. El episodio concreto se refiere a un robo de cereales:

El hechicero de la tribu eligió a 4 hombres para que sujetaran las varas, 2 hombres por vara.
Movido por la curiosidad, un asistente anglosajón preguntó al hechicero qué significaban.
“Espera y verás “respondió. “Las varas arrastrarán a los hombres hasta llevarlos a la persona que robó el trigo”. Finalmente, fueron impelidos “como enloquecidos” hasta la choza de una de las mujeres de la víctima del robo.

En su libro “Two years in Peru”, T. J. Hutchinson, se refiere a una silueta labrada en la roca que lleva una vara ahorquillada. En base a los testimonios arqueológicos, se calcula que las civilizaciones peruanas se remontan a antes del año 9,000 A.C. Indudablemente, el poder de adivinación de la varita o vara mágica era conocido por sus hechiceros y magos.

Como ya se ha dicho, todas las brujas o hadas tienen una varilla o vara mágica, por medio de la cual hacen sus operaciones. También es su varilla, el instrumento con el que trazan los círculos mágicos, hacen sus conjuros y operaciones. Esta varilla o vara mágica debería ser de avellano, y de un retoño del año; habría que cortarla el primer miércoles de la luna, entre las once y las doce de la noche, pronunciando ciertas palabras. El cuchillo debe ser nuevo y cortarse por arriba.

Los cuentos, historias y leyendas folklóricas germánicos, mencionan el bastón de oro de la saga de los Nibelungos, la vara de los deseos de Godofredo de Estrasburgo y el bastón mágico de los Edda.

Una referencia muy interesante a la vara de los deseos se encuentra en la obra Buch der Natur, de Conrad de Megenberg, escrita entre los años 1348 y 1350. Parece que cuando se utilizan varas de avellano, partidas como asadores, ¡se dan vuelta solas al calor del fuego!

A pesar de todas estas referencias de varillas, bastones, cañas de bambú y similares, la búsqueda de corrientes de agua y filones de metal por zahoríes no llegó a plasmarse en la técnica que conocemos hoy hasta el siglo XVI.

Hay una excepción: Una breve mención en un manuscrito del año 1430 escrito por un inspector de minas.

El bastón de mando de los augures y el báculo episcopal del sacerdocio cristiano no tiene otro verdadero origen: los cetros reales, símbolo de poder, originan asimismo, de la varita o vara mágica.

De la idea de superioridad representada por este símbolo de los reyes, surge la creación de los bastones de mando de las autoridades de carácter civil y militar.

En nuestra época, el péndulo se ha utilizado en actividades militares en Vietnam. Los soldados de infantería de marina fueron entrenados para localizar minas subterráneas, depósitos de municiones, túneles y movimientos del enemigo.

También hay informes sobre el uso del péndulo durante la Segunda Guerra Mundial por la Inteligencia Británica, para averiguar la siguiente ofensiva de Hitler.

En el año 1518 se produjo el cisma entre los movimientos religiosos del protestantismo y el catolicismo, que habría de durar 400 años. Martín Lutero, uno de los líderes de la Reforma protestante en Alemania, condenó la adivinación de corrientes de agua y de minerales como una forma de “magia negra”. Declaró que el uso de la vara violaba el Primer Mandamiento “No tendrás otros dioses ante Mí.” No obstante, el padre de Lutero, era minero, y debía conocer la existencia del péndulo, empleado entonces en las minas.

Muchas fuentes consideran a Alemania, en especial la región de las Montañas Harz, como la cuna de la moderna varilla adivinatoria. Durante el reinado de la Reina Isabel (1558 a 1603) varios mineros alemanes se trasladaron a Inglaterra para que desarrollaran la industria minera Cornwall. Se empleaba a zahoríes alemanes para descubrir minas de estaño ilocalizables. Al final del siglo XVII, el uso de la vara para estos fines se extendió por toda Europa originando una gran controversia entre los científicos y los clérigos.

La gran mayoría de los que se oponían a esta técnica lo hacían no por razones científicas, sino porque la asociaban con prácticas satánicas. Su opinión tenía cierto fundamento, pues en realidad la mayoría de los que practicaban la adivinación de minerales y manantiales en la Edad Media rodeaban a su práctica de un aura de misterio que a fin de cuentas solo enmascaraba la codicia.

En el año 1701, la Inquisición declaró que el testimonio de la mala práctica de la adivinación servía para determinar la culpabilidad. Así decretaron que la adivinación del paradero de personas extraviadas o criminales mediante varillas había de considerarse como pecado.
Desgraciadamente, los practicantes más científicos e inteligentes también fueron perseguidos, como el Barón de Beausoleil. En el año 1642 se le acusó de practicar la hechicería y fue encarcelado, muriendo poco después.

Las primeras noticias que tenemos de los rabdomantes o zahoríes adivinadores por la varita de avellano, las debemos a un célebre alquimista alemán, del siglo XVI, llamado Jorge Agrícola (su verdadero apellido es Landmann), sin duda uno de los primeros creadores de la Mineralogía.
Su obra famosísima, “De Re Metallica”, se imprimió por primera vez en Basilea, en el año 1530.
De ella se hicieron diversas ediciones, generalmente ilustradas con muy curiosos grabados al boj.

En uno de ellos se ve expresada la práctica de la vara adivinatoria para descubrir los yacimientos ocultos. Con la varita ahorquillada, sujeta con las palmas de las manos, el zahorí recorre el terreno hasta que la varita da vueltas sobre el manantial. Agrícola nos habla en su obra de ciertos individuos que aparecen en la Edad Media que son, para él, los primeros representantes de la hidroscopia sensitiva, o sea la facultad de sentir la proximidad de las aguas subterráneas.

En la primera planta del Museo de Ciencias de South Kensington hay una colección de instrumentos emblemáticos empleados por las cofradías de mineros en Sajonia entre los años 1664 y 1749. Los hay con forma de hacha, con empuñaduras de madera y adornos de marfil y hueso incrustados a los lados. En ellos hay labradas escenas de operaciones mineras y otras. Una de ellas representa a un hombre con una vara mágica de adivinación y a otro con una segunda vara mágica, situados frente a un tercer hombre con un péndulo muy grande. Se trata de la primera evidencia ilustrada del uso de un péndulo para adivinación, salvo unas pocas referencias no documentadas.

Desde el año 1799 el Profesor Gerboin, de la Universidad de Estrasburgo, trajo de la India un péndulo y lo presentó ante la Academia de Ciencias de París. Estudió su efecto sobre masas de metal, registrando sus hallazgos en un libro publicado a principios del siglo XIX.

Desde entonces hasta el presente, se han realizado numerosos experimentos, pruebas y observaciones con métodos científicos. Muchas sociedades, organizaciones, instituciones y gobiernos han dedicado su atención a los principios y práctica de la vara de adivinación.
Entre las más conocidas están: Sociedad Británica de Zahoríes y la Sociedad Americana de Zahoríes, la Unión Soviética, los EE.UU., Canadá, Francia e Inglaterra.

Los científicos más renombrados del siglo XX han observado el fenómeno sin prejuicios, exagerado escepticismo ni burla.

Albert Einstein la consideraba una práctica fascinante y creía que el electromagnetismo nos revelaría de algún modo algunas de sus claves científicas.

Joseph B. Rhine, profesor de la Universidad Duke, explicó que esta clase de adivinación se relaciona con las facultades extrasensoriales, más que con la física.

Acaso descubramos con el tiempo que su clave reside en una combinación de ambas.

Por su parte, el Premio Nobel francés Charles Richet resumió así la cuestión: “Es una realidad que debemos aceptar”.

 

Arquitecto López Quiroga

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¿Cómo se forman los dedos?

¿Cómo se forman los dedos? Confirman una teoría de 1952

12 TV Cómo se forman los dedos

Investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona han confirmado que la teoría matemática formulada en 1952 por el matemático y filósofo británico Alan Turing, padre de la computación y precursor de la informática moderna, explica la formación de los dedos en el embrión.

 

En una investigación del CRG que publica hoy la revista “Science”, los científicos han confirmado que las proteínas BMP y WNT son efectivamente las moléculas que Turing propuso como responsables de crear los dedos durante el desarrollo embrionario.

 

El estudio confirma la teoría de Alan Turing, que predijo que las proteínas interactúan en un proceso de auto-organización, produciendo un patrón repetitivo de expresión de los genes que determina qué células se convertirán en dedos de pies y manos. Esto explica el porqué de la “polidactília”, el desarrollo de más dedos en manos y pies, que afecta a 1 de cada 500 nacimientos.

 

Turing es reconocido mundialmente por descubrimientos que alteraron científicamente el siglo XX. En 1936 publicó un artículo que se convirtió en la base de la informática al crear el primer concepto de un algoritmo informático y también jugó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial al diseñar las máquinas que resolvieron los códigos secretos de la Alemania nazi. Su contribución a la biología matemática provocó el desarrollo de toda una nueva área de investigación de las matemáticas relacionada con la creación de patrones en la naturaleza.

 

Así, descubrió un sistema de dos moléculas que podían, al menos en teoría, crear patrones de manchas o de rayas si las moléculas se difundían e interactuaban químicamente de una determinada manera. Las ecuaciones matemáticas mostraban que, partiendo de una condición de uniformidad, por ejemplo una distribución homogénea, sin patrones o diseños, estas moléculas podrían auto-organizar su concentración de manera espontánea en un repetitivo patrón.

 

Esta teoría ha sido aceptada como explicación de patrones sencillos, como las manchas de las cebras o incluso de las crestas que se forman en las dunas de arena, pero en el campo de la embriología no servía como explicación satisfactoria de cómo se forman estructuras como los dedos. Ahora, un grupo de investigadores del laboratorio de Biología de Sistemas Multicelulares del CRG, coordinados por James Sharpe, ha conseguido datos suficientes para confirmar que los dedos de manos y pies siguen el modelo descrito por el mecanismo de Turing.

 

“El estudio complementa uno anterior del mismo grupo, que mostraba qué genes seguían un hipotético patrón de Turing. Sin embargo, en ese momento las moléculas de Turing no habían sido identificadas aún y la pieza clave del rompecabezas seguía sin ser descubierta. Este nuevo estudio resuelve el enigma al demostrar qué moléculas actúan como Turing predijo”, ha explicado James Sharpe.

 

Para llegar a esta confirmación, los investigadores combinaron datos del trabajo experimental con datos del modelo matemático. Al revisar la expresión de determinados genes, los investigadores hallaron dos vías metabólicas que cumplían con los requisitos: BMP y WNT, y, construyendo el modelo matemático compatible con los datos, encontraron que las dos vías estaban relacionadas a través de una molécula, el factor de transcripción Sox9.

 

Posteriormente calcularon los efectos de la inhibición de estas vías metabólicas, que predecían el cambio en el patrón de los dedos (predecían cuántos dedos iba a tener el embrión). Cuando los mismos experimentos fueron realizados en las yemas de extremidades cultivadas en laboratorio, observaron las mismas alteraciones en los patrones de los dedos que fueron observadas en el modelo por ordenador.

 

Según Sharpe, la investigación permite abordar el debate de cómo los millones de células de nuestro cuerpo son capaces de auto organizarse en una estructura tridimensional, en el hígado, corazón y otros órganos, y desafía el dominio de una idea muy arraigada denominada “información de posición” propuesta por Lewis Wolpert, que dice que las células saben qué hacer porque reciben información sobre sus coordenadas en el espacio.

 

El estudio publicado hoy resalta que, por el contrario, los mecanismos más locales de auto-organización son más importantes en organogénesis de lo que se creía. Sharpe ha explicado que entender la organización de un organismo multicelular es esencial para desarrollar la medicina regenerativa y, por ejemplo, crear tejidos de reemplazo de diversos órganos.

 

Fuente: La Vanguardia

 

Arquitecto López Quiroga

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Tus sueños

Cosas que quizás no sabías sobre tus sueños

06 TV Cosas que no sabemos sobre el sueño

Según Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, los sueños sirven para comunicar todo lo que la mente consciente no puede aceptar. Así, son, para él, la vía de expresión de los deseos reprimidos de las personas. Sin embargo, investigaciones sugieren que no sólo es posible controlar nuestros sueños, sino que éstos nos ayudan a borrar malos recuerdos.

 

“La fase de los sueños en la que hay actividad onírica –es decir, en la que soñamos- está basada en una composición neuroquímica diferente y nos proporciona una forma de terapia, un bálsamo que elimina los ‘bordes afilados’ de las experiencias emocionales vividas durante el día”, afirmó Matthew Walker, neurocientífico de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, tal como publica el sitio MuyInteresante.es.

 

Esta fue la conclusión de un estudio que reveló que, “mientras soñamos, la química cerebral vinculada al estrés se desactiva (desciende la norepinefrina) y el cerebro puede procesar las experiencias emocionales para ‘borrar’ o ‘suavizar’ las emociones dolorosas o desagradables almacenadas en la memoria. “Después de dormir las experiencias del día anterior han reducido su carga emocional; nos sentimos mejor con ellas, nos sentimos capaces de afrontarlas”, explicó el científico.

 

  • Durante los sueños se organiza la información del día

 

Mientras que el acto de dormir sí es una función vital, soñar no es necesario para la vida, no es imprescindible para seguir viviendo. Sin embargo, mientras el cuerpo descansa, el cerebro “soñador” se encarga de ordenar la información importante y “guarda” en la memoria permanente lo que considera relevante.

 

  • Podemos controlar lo que soñamos

 

Cuando una persona es capaz de alterar el contenido del relato onírico se dice que experimenta sueños lúcidos. Una psicóloga de la Universidad de Harvard, Deirdre Barret, hizo una prueba con sus estudiantes: les pidió que eligieran un problema que no tenían resuelto y que pensaran en él antes de dormir. Después de una semana, la mitad de los chicos había tenido sueños vinculados con ese problema y el 25% había encontrado alguna respuesta sobre la cuestión. Así, el mejor modo de controlar nuestros sueños será elegir nuestros pensamientos antes de dormir.

 

  • Los olores afectan los sueños

 

Científicos alemanes presentaron una investigación en la Academia Americana de Otorrinolaringología que comparaba los efectos de oler a rosas y a huevo podrido durante los períodos de sueños. Según sus conclusiones, el tono emocional de los sueños cambia en cada caso: es positivo en el primero y negativo cuando el olor es desagradable.

 

  • Más sueños, menos dolor

 

Durante el período de descanso, atravesamos por diferentes etapas o fases. Una de ellas es la REM (de la frase en inglés “rapid eye movement”, por el movimiento de los globos oculares bajo los párpados), que es el período donde soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno, debido a la alta actividad cerebral. En esos momentos, las sustancias químicas que generan el estrés dejan de producirse. Además, tal como concluyó un estudio neurocientífico de la Universidad de California en Berkeley publicado por MuyInteresante.es, en estos sueños se “suavizan” los recuerdos dolorosos.

 

Arquitecto López Quiroga

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