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Casas que matan

Casas que matan

“Hay casas que matan o pueden matarte”

El geobiólogo español Pere León, que detecta puntos insalubres en pisos, casas y oficinas, e imparte consejos para una vivienda sana, afirma que existen “inmuebles con cáncer” que son casas que matan.

Experto en bio-construcción y salud geoambiental, él tiene una singular ocupación: detecta lugares insalubres en casas y oficinas e informa a sus clientes sobre qué cosas deben evitar para lograr un ambiente sano. Su oficina trabaja captando campos electromagnéticos en subsuelos y radiaciones en general, de origen natural o artificial. En base a eso luego preparan informes dirigidos a que los usuarios logren viviendas más sanas.

–¿Existe las casas cáncer o casas que matan?

–Sí. Son casas que pueden llegar a enfermar y casas que matan a sus habitantes, tras alterarles el sistema inmunológico, lo que puede acabar en cánceres: linfomas, leucemias, mama, colon…

–Que afirmación tan arriesgada…

–Lo he visto tantas veces, ¡que lo proclamo!

–¿Cómo son las casas cáncer o casas que matan?

–Las casas que matan son viviendas edificadas sobre una o varias zonas geopáticas.

–¿Y qué es una zona geopática?

–Una por la que discurre una (o varias) vena de agua subterránea. O en cuyo subsuelo hay una diaclasa, una falla del terreno. O un campo magnético terrestre muy elevado.

–¿Y eso puede afectar a mi salud?

–La fricción del agua en el terreno o la falla crea un campo electromagnético que se proyecta hacia arriba y atraviesa todos los materiales, incluidas nuestras células.

–¿Con qué efectos?

–Una exposición continuada a tales ondas altera el buen funcionamiento de la glándula pineal, productora de melatonina…

–Que regula los ciclos del sueño, ¿no?

–Sí, y que por eso regenera las células. Y esos iones naturales debilitan tu sistema inmunológico: ¡quedas más expuesto a patologías!

–Esas ondas, ¿pueden llegar a mi ático?

–Y más allá: ¡lo atraviesan todo!

–En tal caso, ¿qué es lo más peligroso?

–Dormir noche tras noche sobre un punto geopático: dormir entre seis y ocho años así… deteriorará gravísimamente tu salud.

–¿Qué síntomas debieran advertirme?

–Padecer cualquier alteración del sueño.

–¿De qué tipo?

–Si te levantas más cansado que al acostarte, si te despiertas en plena madrugada, si padeces insomnio, si descansas mal, si te sientes irritable, fatigado, con cefaleas, dolores articulares o si te han diagnosticado una dolencia sin determinar su origen… ¡cuidado!

–Cuénteme algún caso que conozca.

–El mío: soy arquitecto interiorista y construí una casa estupenda para mi mujer y mis hijos. Al poco, mis hijos se despertaban cada noche, mi mujer se levantaba fatigada…

–¿Y usted?

–Tan fresco. Un día, mi mujer me dijo que había llamado a un… ¡geobiólogo! Me enfadé: yo era muy racionalista, lo veía grotesco. Me planté, hasta que mi mujer me dijo: “Si amas a tus hijos, permítelo por ellos”. Cedí.

–¿Y qué les dijo el geobiólogo?

–Que mis hijos y mi esposa estaban durmiendo sobre puntos geopáticos: nos aconsejó cambiar las camas de sitio.

–¿Qué hizo usted?

–Cedí en las camas de mis hijos, ¡pero no en la nuestra!: me pareció ofensivo modificar un interiorismo que me había quedado precioso… Me negué. Pero sí acepté intercambiar con mi mujer el lado de la cama.

–¿Y qué sucedió, si me permite?

–Sí: en poco tiempo, mis hijos y mi mujer se sentían descansados y vitales. Y yo empecé a dormir mal y a levantarme fatigado…

–Y dejó de ser un escéptico.

–Hoy no dudo: los campos eléctricos naturales son perniciosos, y unidos a los artificiales, ¡multiplican el riesgo para la salud! Hoy me dedico a la asesoría geoambiental y a hacer reformas para crear hogares saludables.

–¿Qué radiaciones son las peores?

–La base del teléfono inalámbrico. Y el wi-fi. Y el móvil. Y los cables eléctricos. Y los despertadores eléctricos. Y los tendidos eléctricos. Y las antenas de telefonía móvil…

–¿Cómo podríamos evitarlas?

–Al llegar a casa, ¡apaga el móvil! Por la noche, desconecta el wi-fi. En los dormitorios, duerme sin fluido eléctrico alguno: usa despertadores a pilas.

–¿Cómo tiene ahora su cama?

–Desplazada para que ningún punto geopático afecte a ninguno de sus dos lados.

–¿Es mejor la cabecera hacia el norte?

–Yo descanso bien con el cabezal al sur: la orientación no me parece muy relevante.

–¿Hay electrodomésticos dañinos?

–Si al otro lado del cabezal de tu cama hay un frigorífico, microondas, lavavajillas, caldera, placa de inducción… te dañarán.

–¿Qué caso real le ha impactado más?

–Un hombre al que desvelé que el lado de la cama de su esposa era un punto estrella…

–¿Qué es un punto estrella?

–Aquel en que confluye un punto geopático con un cruce de dos líneas magnéticas…

–¿Y qué tal estaba la esposa?

–Cáncer de mama… En tratamiento. Lo terrible es que aquel hombre me confió entre lágrimas que sus dos esposas anteriores habían muerto en ese mismo lado de la cama. Fibromialgias, resfriados repetidos, insomnios, inhibición del deseo sexual… ¡pueden deberse a una geopatía!

–¿Qué consejo daría?

–Si ves que un niño se despierta siempre por la noche, ¡cámbiale de sitio! Porque los niños son más sensibles a esas radiaciones.

–¿Y qué nos dice a los adultos?

–No te resignes a dormir mal: limpia el dormitorio de campos electromagnéticos, cambia el emplazamiento de tu cama, obsérvate… Hay solución: merece la pena. ¡Tu dormitorio es tu taller de reparación celular!

Pere León, arquitecto y geobiólogo.

Víctor M. Amela

Arquitecto López Quiroga
www.arq-lopezquirog.com

PÉNDULOS RADIESTÉSICOS

JUEGO DE 4 PÉNDULOS RADIESTÉSICOS DE METACRILATO CRISTAL

KIT de 4 Péndulos Radiestésicos por el Precio de 1.

MODELO EXCLUSIVO, CANTIDAD LIMITADA, EN VENTA POR PRIMERA VEZ .

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LOS 4 Péndulos Radiestésicos que componen este KIT son especiales para todo tipo de Indagaciones o Prospecciones y particularmente para emplearlos en Radiestesia Terapéutica, Radiónica, Geobiología y Feng-Shui.

 

Por ser de Metacrilato CRISTAL estos péndulos son altamente sensibles a las Radiaciones Nocivas.

 

Es conveniente descargar los Péndulos después de cada uso pasándoles un paño humedecido con agua.

 

Los 4 Péndulos poseen Punta Piramidal Octogonal lo cual los torna especiales para emplearlos como Péndulos Señaladores, sobre plantillas, planos, mapas, etc.

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El Péndulo Egipcio mide 82 mm de longitud.

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El Péndulo Prisma mide 52 mm de longitud.

Péndulo MCC Prisma

 

El Péndulo Lágrima mide 46 mm de longitud.

Péndulo MCC Lágrima---

 

El Péndulo Diamante mide 19 mm de longitud.

Péndulo MCC Diamante--

 

Los Péndulos son Instrumentos Radiestésicos que combinan gran efectividad con pequeño tamaño que los torna discretos.

 

La Radiestesia o Bio-Detección  es un Arte que utiliza Instrumentos Radiestésicos, como los Péndulos, como Extensiones Adaptativas (Prótesis) del Cuerpo Físico del Operador gobernado por el hemisferio cerebral izquierdo. Estas Prótesis le permiten al Operador obtener Información obtenida extrasensorialmente y Profundamente Guardada en su Subconsciente e Inconsciente, muy vinculados al hemisferio cerebral derecho, y expresarla mediante Reacciones Neuromusculares Involuntarias que provocan la Respuesta del Instrumento en el plano de la Realidad Consciente.

 

Toda respuesta radiestésica tiene que estar en los niveles profundos del inconsciente o subconsciente del operador, nivel al que acceden las energías sutiles tanto físicas como mentales-emocionales y espirituales. Si la Información no estuviera dentro del hemisferio cerebral derecho del operador la radiestesia no podría ofrecer ninguna respuesta confiable.

 

La Radiestesia, con su lenguaje simbólico, propio del hemisferio cerebral derecho, y su respuesta física, propia del hemisferio cerebral izquierdo, es en esencia el arte de tender un puente entre ambos hemisferios cerebrales, el de la sensibilidad radiestésica o séptimo sentido con el de la interpretación racional.

 

La combinación racional-sensorial inter-hemisférica cerebral que implica la radiestesia es su principal garantía de efectividad, porque los conocimientos racionales existentes en el hemisferio cerebral derecho filtran el contenido de la información impidiéndole el paso a las respuestas absurdas que podrían generarse en el plano emocional.  Por este mecanismo filtrador racional la radiestesia es una herramienta segura cuando está ejercida por un conocedor de la materia que se va a Indagar radiestésicamente.

 

Con los péndulos radiestésicos podrás tener acceso a maravillosas cantidades de información.

 

Muchas Gracias por tu atención.

Antena Radiestésica LQ Lecher PROF

  Antena Radiestésica LQ Lecher PROF

Antena de Lecher con Empuñaduras -

Toda la materia emite vibraciones. Esto es particularmente cierto para el cuerpo humano, cuyo balance se evalúa mediante la medición de sus campos de energía con técnicas específicas. Esto también se aplica a lugares que pueden ser atravesados ​​por radiaciones con efectos beneficiosos o nocivos para las personas, animales, plantas, alimentos, medicamentos y todo lo que se encuentra bajo la acción de dichas radiaciones.

 

El físico alemán Ernst Lecher (1856-1926), descubrió el principio de medición de vibraciones con sólo mover un cursor en un bucle conductor, llamado “Hijo de Lecher.” En Alemania, el principio se ha desarrollado principalmente para el estudio de los efectos de las radiaciones telúricas patógenas, así como para la detección de fallas en estructuras y en metales.

 

En Francia, el principio de Lecher, en el marco del Centro de Investigación SBJ Internacional, se ha desarrollado un conjunto de procesos y técnicas denominado método ACMOS de balance total de energía. La antena ACMOS Lecher fue desarrollado para proporcionar precisión en la medición de la armonía energética en el hombre, en su alimentación, en su medicación y en su entorno.

 

La Antena Radiestésica LQ Lecher PROF (Profesional) incorpora importantes mejoras al diseño tradicional:

 

·         Empuñaduras de madera de uso opcional.

·         Polarizadores Magnéticos Diferenciados de Polaridades Norte y Sur.

·         Puntero Señalizador para Teleradiestesia y Terapias.

·         Masa Orgónica para uso terapéutico.

·         Posibilidad de uso de la Antena como Rastreador Geobiológico (de una mano).

·         Posibilidad de emplear simultáneamente Polarizador Magnético y Masa Orgónica.

·         Filtros Cromáticos RGB.

·         Plantilla de Armonización.

·         Tabla de Sintonización para energías Telúricas y Espirituales.

·         Tabla de Sintonización para energías Orgánicas.

 

La función de la Antena Radiestésica LQ Lecher PROF es la detección y control de todos los elementos perturbadores que amenazan la armonía y el equilibrio energético del ser humano. También permite verificar el comportamiento energético sutil en el plano de la armonización y analizar la compatibilidad energética sutil entre la persona y diversos productos, así como entre los productos entre ellos.

 

El manejo de la Antena Radiestésica LQ Lecher PROF no requiere ningún don especial, sólo es necesario ejercitarse más o menos tiempo dependiendo de la sensibilidad personal y de la práctica en bioenergética.

 

El Kit de la Antena Radiestésica LQ Lecher PROF incluye 12 componentes:

Kit Antena Radiestésica LQ Lecher PROF-

 

·         1 Antena Radiestésica LQ Lecher PROF con Escala milimétrica de Sintonía, toma para Polarizadores Magnéticos Norte y Sur, toma para Puntero y Empuñaduras de Madera.

Antena de Lecher-

·         2 2 Empuñaduras de Madera.

Empuñaduras-

·         2 Polarizadores Magnéticos: Polaridad Norte (Rojo) y Polaridad Sur (Negro).

Polarizador Norte-Polarizador Sur-

·         1 Masa Orgónica de Triple Esfera de Madera con alma de Bronce.

Masa Orgónica-

·         1 Cable Orgónico para conexión de Masa Orgónica.

Conductor de Masa-

·         3 Testigos Cromáticos RGB (Rojo, Verde, Azul).

Filtros Cromáticos RGB-

·         1 Plantilla de Armonización.

Armonización Antena de Lecher-

·         1 Tabla de Sintonización para energías Telúricas y Espirituales.

Sintonización Antena LQ Lecher PROF GEO-

·         1 Tabla de Sintonización para energías Orgánicas.

Sintonización Antena LQ Lecher PROF ORG-

·         1 Manual Instructivo (Libro Electrónico PDF).

Tapa Manual de La Antena Radiestésica LQ Lecher PROF-

Precio Antena Radiestésica LQ Lecher PROF para la Argentina  = $ 1.470,00.- (AR Pesos Argentinos).

 

 

 

RADIACIONES NOCIVAS

RADIACIONES NOCIVAS

 

Las radiaciones nocivas y su importancia en la salud humana.

 

En los tiempos que corren, cada día cobra mayor interés la acción de los campos de energía y de radiaciones nocivas sobre el medio ambiente y la salud humana.

 

Hace ya tiempo fue noticia en los medios de comunicación españoles la férrea oposición de la población de Tarifa al tendido de una red de cables de alta tensión sobre su demarcación por los peligros que entendían que podría acarrear sus radiaciones nocivas sobre la salud de sus habitantes y el consiguiente deterioro del medio ambiente.

 

La existencia de casas en las que la enfermedad y la desgracia se abaten sobre todos los que las habitan es conocido desde siempre, existiendo muchas obras escritas al respecto que estudian el problema, y así se habla de casas malditas, casas que matan, etc., atribuyendo en los últimos tiempos la causa de estos problemas a la presencia en ellas de disturbios en las emisiones debidas a la energía telúrica o a radiaciones nocivas de otro tipo, radiaciones nocivas para sus habitantes.

 

Aunque parezca mentira, los efectos de los campos de energía sobre los seres vivos se conocen desde los tiempos prehistóricos, seguramente de forma intuitiva por el íntimo contacto en que vivían los seres humanos con la naturaleza. Ya entonces buscaban con sumo cuidado los lugares donde iban a habitar, pues sabían que era fundamental evitar las radiaciones nocivas para su bienestar y su vida. Posiblemente los menhires, dólmenes y otros monumentos prehistóricos descubiertos actualmente en las excavaciones arqueológicas sirviesen para marcar y armonizar la emisión de estas radiaciones nocivas, si bien ello constituye  aun un misterio para nuestra civilización.

 

Las culturas antiguas poseían importantes conocimientos sobre los efectos de las radiaciones nocivas y campos de energía en la salud de los seres humanos, siendo particularmente los egipcios y los chinos los que más sabían al respecto, aunque por desgracia, la mayoría de su saber se haya perdido en el transcurso de las edades y solo nos haya llegado una parte mínima de él.

 

Cabe destacar en todos ellos la enorme preocupación por la elección de los lugares para construir los pueblos y las ciudades, así como las viviendas, de tal manera que no construían los edificios en cualquier lugar, sino obedeciendo a una serie de reglas muy precisas y experimentadas en el transcurso del tiempo, evitando siempre las radiaciones nocivas.

 

En la antigua China existía un edicto imperial, atribuido al mítico emperador YU, que se refería al FENG-SUI o arte de la GEOMANCIA, donde se establecían las normas y las condiciones que debía reunir un terreno en el que se deseaba edificar una casa, establo, etc. y que un geomante (arquitecto, médico, filósofo) debía examinar previamente para detectar, por medios radiestésicos, si estaba surcado por lo que ellos llamaban “venas de dragón” y “salidas de los demonios”, en cuyo caso nunca se debería habitar para evitar esas radiaciones nocivas.

 

Es sabido también que los romanos, antes de construir una ciudad, acotaban un determinado lugar e introducían en él rebaños de ovejas durante un año, al cabo del cual las sacrificaban y examinaban sus vísceras, particularmente el hígado. Si presentaba buen aspecto construían la ciudad; si no, se iban a otro lugar libre de radiaciones nocivas.

 

No cabe ninguna duda de que desde la más remota antigüedad se conoce que:

 

  • “El ser humano es un microcosmos que obedece a las leyes del Cosmos”.

 

  • “El ser humano está sometido al Cielo y a la Tierra”.

 

En la comprensión del inmenso saber encerrado en estas dos sencillas frases se encuentran las claves de este conocimiento ancestral, muy bien aplicado por las civilizaciones de la antigüedad y por los constructores de las catedrales en los pasados siglos, pero desgraciadamente perdido desde la época de la revolución industrial y que tratan de recuperar, estudiar e investigar ciencias como la GEOBIOLOGÍA, DOMOLOGÍA, RADIESTESIA, RADIÓNICA, MEDICINAS NATURALES y otras en estos últimos años.

 

CAMPOS DE ENERGÍA Y RADIACIONES QUE AFECTAN A LOS SERES VIVOS.- ONDAS Y RADIACIONES  NOCIVAS.-

 

Los seres vivos están inmersos en un inmenso mar de energía y radiaciones, unas naturales y otras artificiales creadas por el desarrollo tecnológico en este último siglo, que van a tener una gran importancia en la salud y en la enfermedad.

 

JACQUES LA MAYA las define como:

 

“Ondas surgidas de anomalías del subsuelo o de corrientes telúricas o de causas diversas naturales o artificiales, transportadas por ondas portadoras también propagadas por el subsuelo, que modifican el ritmo vibratorio de los seres vivos provocándoles desequilibrios oscilatorios perjudiciales para su salud”.

 

Su conocimiento se debe a una serie de investigadores entre los que cabe destacar a BÉLIZAL, CHAUMERY, MOREL, TURENNE, ENEL, LAFFOREST, LA FOYÉ, el grupo ARK’ALL y a otros muchos que sería imposible mencionar en este artículo. No obstante lo menos conocido es cómo actúan las radiaciones nocivas para minar la salud de los seres vivos y en particular de los humanos. Se debe a Georges LAKHOVSKY, físico y biólogo ruso, el haberlo descubierto en su mayor parte, en los años 20.

 

Según este investigador, las células de los seres vivos se comportan como osciladores de radiofrecuencia, es decir como estaciones de radio capaces de emitir y recibir radiaciones y ondas, por lo que gracias a ello pueden recibir y transmitir información, de modo similar a como se transmiten las ondas de radiofrecuencia, que van a interaccionar con los grandes campos de radiaciones y ondas a los que están sometidos todos los seres vivos. Fundamentalmente son:

 

  • Radiaciones Cósmicas.- Las que provienen del sol, de la luna, de los planetas y satélites de nuestro sistema y las que nos llegan de las estrellas y resto del universo.

 

  • Radiaciones Telúricas.- Proceden del planeta que habitamos y se originan de diversas fuentes:

 

  1. De la energía desprendida por el núcleo ígneo del planeta.

 

  1. b) De las producidas por la lenta descomposición de la materia.

 

  1. c) De la propia radioactividad natural.

 

  1. d) De la reflexión de las radiaciones cósmicas sobre la corteza terrestre.

 

Muy bien estudiadas, desde el punto de vista de la geobiología, por tres médicos alemanes: PEYRÉ, HARTMANN y CURRY, quienes han descubierto sus propiedades, efectos y propagación. Nos enseñan que la energía telúrica se propaga desde el interior del planeta hacia el exterior en forma de redes cuadriculadas. RED HARTMANN, RED CURRY y RED de PEYRÉ. Su conocimiento permite detectar los lugares buenos o nefastos para habitar.

 

  • Radiaciones Artificiales.- Fundamentalmente de tipos electro-magnético y radiactivas. Son las creadas por el progreso humano.

 

  • Emisiones de Forma.- Son las debidas a la interacción de las formas geométricas planas o de volumen con las ondas y radiaciones comprendidas en el espectro electromagnético. Aunque se conocen desde la antigüedad, su modo y mecanismo de acción es aún un misterio que en estos últimos años la ciencia trata de desentrañar.

 

  • Emisiones Abstractas.- Constituyen un grupo, utilizado a modo de cajón de sastre, que engloba una serie de emisiones nocivas para la salud, que no pueden ser explicadas por la ciencia y que entran de lleno en el campo de la parapsicología. Pertenecen a este grupo por ejemplo; las remanencias del pasado, las vampirizaciones, los objetos malditos, animales y vegetales productores de nocividad y mala suerte, la memoria de las paredes y objetos de un determinado edificio, los efectos de la magia negra, los lugares hechizados, etc.

 

Como puede apreciarse abarcan un amplísimo campo de acción donde se manifiestan sus efectos. Serán radiaciones beneficiosas cuando estén en armonía con los códigos vibracionales de los seres humanos y radiaciones nocivas, cuando los interfieran.

 

MODO DE ACCIÓN DE LAS RADIACIONES NOCIVAS EN LOS SERES VIVOS Y EN PARTICULAR SOBRE LOS SERES HUMANOS.

 

La acción de los campos de energía y radiaciones a los que están sometidos todos los seres vivos es esencial, pues son indispensables para que la vida pueda manifestarse en la materia.

 

Aceptando que la vida es la manifestación de la Energía Universal que emana del Ser Supremo, es posible admitir que los seres vivos, al menos lo que se conoce por vida en la tierra, constituyen la materialización de esa Energía que emana del Creador manifestándose en multitud de formas y niveles evolutivos que energéticamente se caracterizan por sus distintos grados vibracionales, desde su nivel más sutil hasta el más grosero, pues hasta lo que se conoce como materia densa no es otra cosa que energía en su nivel más denso de vibración.

 

Así pues, de acuerdo con LAKHOVSKY, puede decirse que:

 

  • La vida nace de la radiación y es mantenida por ella.

 

  • La salud existe cuando hay armonía y equilibrio en las oscilaciones y radiaciones de los seres vivos.

 

  • La enfermedad es provocada por el desequilibrio e interferencia en la oscilación celular de los seres vivos.

 

  • La muerte es la ausencia total de radiación y oscilación celular.

 

Esto quiere decir que la vida es posible gracias a la radiación de la energía vibrante, fundamentalmente a la originada por las radiaciones cósmicas y las telúricas, que al incidir sobre la materia orgánica producen fenómenos de interacción con los elementos vibrantes de los seres vivos. Si son armónicas con sus frecuencias de oscilación celular, producen en ellos efectos beneficiosos sobre su vida y estado de salud, hablándose en este caso de RADIACIONES BENÉFICAS. No obstante, ocurre muchas veces que los campos de energía vibrante que inciden sobre los seres vivos no son armónicos con los códigos frecuenciales de sus células, sino interferentes. Entonces se produce atenuación y dificultad en la oscilación celular, por lo que el ser vivo que está sometido a esta condición ha de poner en marcha todos los mecanismos energéticos que posee para oponerse a la acción de este campo energético vibracional interferente que trata de bloquear la vibración y oscilación de sus células, por lo tanto de su energía vital. A estas radiaciones se las conoce como ONDAS o RADIACIONES NOCIVAS, porque al interferir la oscilación celular impiden la vida, agotando poco a poco las reservas energéticas del ser vivo sometido a ellas y provocándole en más o menos tiempo la enfermedad y hasta la muerte.

 

Pero además existe un elemento: el agua, que es el que se encuentra en mayor proporción en la constitución material de todos los seres vivos, lo que no es una casualidad porque gracias a sus particulares propiedades físico-químicas, que transgreden algunas de las leyes de estas ciencias, hacen posible que la vida pueda manifestarse en la materia. Esto se debe por una parte, a los movimientos propios de sus moléculas, que oscilan a frecuencias vibracionales altísimas, aproximadamente entre 1012 y 1014 Hercios, y a su curioso comportamiento como disolvente en las múltiples soluciones que existen en la materia orgánica, lo que se ha descubierto hace años estudiando la dinámica de soluciones acuosas mediante Espectroscopia RAMAN. Gracias a ello es posible comprender algunas cosas de las que suceden en la materia orgánica, entre ellas la acción de la terapia homeopática.

 

Es como si el agua se comportase como un microchip de ordenador capaz de almacenar información en forma de códigos vibracionales que vendrían dados por las sustancias que contiene en solución.

 

Además el agua es particularmente sensible a los campos electromagnéticos, cuando contiene en solución a otros elementos, lo que la hace sensible a la acción de la energía cósmica y telúrica, así como a las demás que inciden en los seres vivos. Si los campos de energía radiante que recibe tienen una frecuencia análoga a la que ella vibra en el organismo, todo va bien porque se estimulan y amplifican las vibraciones celulares, lo que influye positivamente en la salud y en su vida, pero si son distintas se interfieren y se provoca un cambio de sus frecuencias con lo que se interfieren y atenúan las del ser vivo en cuestión y se origina un debilitamiento del mismo, apareciendo en él la enfermedad y si no se corrige el problema, la muerte. Es como si el agua orgánica actuase como convertidor de información y frecuencias entre los campos de energía vibracional y las células del ser vivo.

 

Sin embargo existe otro factor importante a tener en cuenta dentro del modo de acción de las radiaciones nocivas en los seres vivos, al menos en los humanos: el desequilibrio e interferencia de sus cuerpos sutiles ocultos, fundamentalmente el Etérico o Bioplasma, lo que se realiza a través de los chakras o centros de comunicación existentes entre ellos, por fenómenos de interferencia o bloqueo.

 

Esto, si bien no es aceptado por la ciencia ortodoxa, seguramente por no haberlo podido evidenciar, es interesante tenerlo en cuenta porque explica la acción sobre el organismo de las Emisiones de Forma y de las Abstractas, cuya acción no puede explicar la ciencia oficial, pero que pueden producir grandes desastres sobre la salud.

 

Se abre aquí un interesante y atractivo campo de investigación que debería explorarse, pues de ello puede depender no solo la salud de nuestros hijos y nietos, sino posiblemente la vida en nuestro planeta.

 

COMO RECONOCER CUANDO ESTAMOS SOMETIDOS A LA ACCIÓN DE RADIACIONES NOCIVAS.

 

Es bastante difícil saber cuándo estamos sometidos a la acción de radiaciones naturales o artificiales nocivas para nuestra salud, pues los signos y síntomas que producen las radiaciones nocivas son similares a los de muchas enfermedades, es decir completamente inespecíficos.

 

No obstante puede sospecharse que estamos sometidos a la acción de este tipo de radiaciones nocivas, cuando habiendo estado en perfecto estado de salud y sin que sea atribuible a otra causa, tras haber cambiado de vivienda o de lugar de trabajo, al cabo de un determinado tiempo aparezcan síntomas tales como:

 

  • Debilidad y pérdida de fuerza.

 

  • Dolores de cabeza inexplicables.

 

  • Irritabilidad exagerada.

 

 

  • Depresión.

 

 

 

  • Sudoración anormal.

 

 

 

  • Dolores articulares.

 

  • Malas digestiones.

 

 

  • Calambres sin causa justificada.

 

  • Sensación de frío en miembros inferiores y en espalda.

 

  • Sensación de electricidad en todo el cuerpo.

 

  • Otros síntomas que realmente pueden sentirse en muchas enfermedades banales.

 

Seguramente en la prehistoria los seres humanos al vivir en íntimo contacto con la naturaleza, poseían una sensibilidad especial para saber cuándo estaban en lugares donde existían radiaciones nocivas para su salud, lo que se ha perdido en el transcurso de las edades, aunque se puede, gracias a los conocimientos que nos proporciona la tecnología actual, detectar y corregir la mayor parte de las veces la causa de estos problemas.

 

Por  eso cuando se padezca alguno de estos síntomas, y cuando después de ser estudiados por la medicina no sea posible encontrar su causa, debe pensarse que pueden deberse a la acción de este tipo de radiaciones nocivas, sobre todo si se ha cambiado de vivienda, de población, de lugar de trabajo, o si se han instalado en la vivienda o en sus proximidades transformadores eléctricos, antenas emisoras de radio o TV o de Telefonía Móvil, microondas, electrodomésticos, pantallas de TV o monitores de ordenadores, muebles metálicos, etc.  En estos casos es conveniente que un especialista en geobiología en colaboración con un médico conocedor de estos problemas estudie el caso en cuestión.

 

ENFERMEDADES Y DOLENCIAS QUE PUEDE PRODUCIR LA EXPOSICIÓN CONTINUADA A LAS RADIACIONES NOCIVAS.

 

Para que las radiaciones nocivas lleguen a producir enfermedades es preciso que actúen sobre los seres humanos, en general, durante mucho tiempo y de una forma bastante continuada, pues aunque dependen también de otros factores como son su intensidad y potencia de radiación, el organismo posee muchas defensas que pueden neutralizarlas, al menos durante un tiempo.

 

Los diversos autores, que desde LAKHOVSKY, PEYRÉ, CURRY, HARTMANN y otros han estudiado estos problemas, señalan que la exposición a estas radiaciones nocivas pueden producir enfermedades tales como:

 

  • Alergias y asma.

 

  • Depresión y ansiedad.

 

  • Debilidad y pérdida de fuerza.

 

  • Colon irritable, estreñimiento o diarreas inexplicables.

 

  • Impotencia en hombres y frigidez en mujeres.

 

  • Caída del cabello.

 

  • Enfermedades hepáticas.

 

  • Muerte súbita del lactante.

 

  • Enuresis nocturna, etc.

 

Además actúan como factor coadyuvante en el desarrollo de otras enfermedades aunque no las originen de forma directa, como:

 

  • Esclerosis en placas.

 

  • Enfermedades cardiovasculares.

 

  • Enfermedades mentales.

 

  • Ideas suicidas y suicidios.

 

  • Fobias diversas.

 

 

  • Desdoblamiento de la personalidad.

 

  • Psicosis maníaco-depresiva.

 

  • Cánceres y tumores de todas las clases.

 

  • Algunas enfermedades infecciosas.

 

En muchos de los puntos negros de las carreteras, donde se producen  sistemáticamente accidentes inexplicables, se ha detectado la presencia de fuertes disturbios en la emisión de radiaciones nocivas telúricas.

 

Actualmente la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud) recomienda quitar las líneas de alta tensión de las zonas habitadas, porque acepta que los campos electromagnéticos que generan pueden producir depresiones y leucemias.

 

ARMONIZACIÓN Y NEUTRALIZACIÓN DE LOS EFECTOS DE LAS RADIACIONES NOCIVAS.

 

Llegados a este punto es posible que el lector se encuentre asustado o al menos impresionado por lo que acaba de leer y piense que estando rodeado por tantas radiaciones nocivas, seguramente le alcanzará alguna y le hará enfermar. Sería así si nuestro organismo no supiera defenderse, pero por suerte para nosotros, posee una serie de mecanismos defensivos extraordinarios, con tal capacidad de adaptación, que puede interferir y neutralizar a estas nefastas radiaciones nocivas. Pasa algo parecido a lo que sucede con las enfermedades infecciosas, que su padecimiento depende por un lado de la virulencia del microbio y por otra de la potencia inmunitaria del individuo.

 

En general ocurre que nuestra dinámica vital es capaz de poner en marcha una serie de sistemas de defensa de tipo físico-químico y biológico, que neutralizan todo tipo de agresiones a nuestro organismo, pero eso le exige un esfuerzo suplementario que puede mantener durante un determinado tiempo, pero no siempre, pues llegará un momento en que su capacidad defensiva sea desbordada y sucumba ante la agresión. Por eso es preciso conocer la existencia de estas radiaciones nocivas naturales o artificiales para huir de ellas, y si no es posible, armonizarlas y neutralizarlas para evitar que nos hagan enfermar y destruyan nuestra salud y nuestra vida.

 

Todo esto que ha sido importante hasta principios de siglo, cobra en la actualidad una importancia especial pues a las radiaciones nocivas naturales, hay que añadir las artificiales creadas por la humanidad que en estos últimos decenios están aumentando en progresión geométrica, lo que hace que los seres humanos al igual que el resto de los seres vivos estemos sometidos a una contaminación electromagnética excesiva, sin ninguna duda nada recomendable ni para la salud ni para la vida.

 

El progreso humano no se va a detener por esto, aunque al mismo tiempo que causa este problema también nos da los medios para resolverlo. Por eso es necesario estudiar e investigar estos problemas con objeto de darles una solución, lo que gracias también a la evolución tecnológica será posible si se toma en serio el asunto y se investiga adecuadamente.

 

Generalmente los lugares donde mayor daño hacen las radiaciones nocivas es en los que se permanece mucho tiempo sometidos a su acción. Son el lugar en que se habita, fundamentalmente donde se duerme, y el lugar en que se trabaja si es un trabajo sedentario en el que se permanece siempre en el mismo lugar. El ideal sería realizar siempre una prevención del problema, es decir huir siempre de los lugares ricos en radiaciones nocivas naturales o artificiales, pero como esto no puede ser posible siempre, si uno se encuentra en un lugar donde existen estas nefastas radiaciones nocivas habrá que neutralizarlas y armonizarlas convirtiéndolas en benéficas o al menos en indiferentes. Es recomendable:

 

  • En primer lugar, antes de hipotecarse para adquirir una vivienda debería ser exigible al vendedor, que mostrase un estudio geobiológico de la misma realizado por un especialista, pero como en nuestro país no existe ninguna obligación legal al respecto, sería aconsejable pedir a un experto en geobiología que realice un profundo estudio de la casa y determine si existen o no radiaciones nocivas y si se pueden neutralizar, pues existen casas que son trampas mortales y que nunca se deberían de habitar.

 

  • Estudiar muy bien las formas geométricas de las construcciones y su armonía o desarmonía, así como los materiales empleados en ellas, la existencia de redes de alta tensión, transformadores de potencia, antenas emisoras de radio a menos de 1 Km. de distancia, planos de la instalación eléctrica y de las tomas de tierra, etc.

 

  • También es de suma importancia ver un estudio geológico del terreno en que está construida, si hay agua subterránea, pozos o cavidades abiertas o cerradas, si hay emisiones radioactivas o emanaciones de gas radón, etc.

 

Si ya se vive en una vivienda perturbada por radiaciones nocivas y no hay posibilidad de cambiarla, se debe estudiar la posible neutralización de estas radiaciones nocivas lo cual se puede realizar la mayoría de las veces con éxito, lo que debe encargarse a un especialista que conozca la geobiología y la domología, pues existen muchos métodos eficaces de hacerlo.

 

Para controlar las radiaciones nocivas se emplea la geopuntura, circuitos oscilantes, antenas, derivaciones a tierra, cristales de cuarzo, solenoides, pantallas metálicas, láminas de plomo, neutralizadores hídricos y orgónicos y diversos aparatos como son los dispositivos armonizadores  SV2 y SV7 de ARK’ALL, la barra de LOUKSOR, etc.

 

Espero haber llamado la atención del lector ante este problema pues junto con el progreso, la contaminación electromagnética crece a un ritmo tan vertiginoso que desborda los mecanismos de adaptación de los seres vivientes. Por eso, el conocimiento de las radiaciones nocivas tendrá una gran importancia no solo en el bienestar y salud, sino hasta en la calidad de vida de la humanidad. Hagamos de nuestras viviendas y centros de trabajo unos lugares de salud, y de nuestro planeta un lugar de bienestar y de paz.

 

(c) Francisco Javier Merino de la Fuente. M. D.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

– MARIANO BUENO:

 

– El Gran Libro de la Casa Sana. (Ediciones Martínez Roca).

 

– JACQUES LA MAYA:

 

– Tu Casa es tu Salud. (Editorial Sirio).

 

– RAMIRO y FCO. JAVIER MERINO DE LA FUENTE:

 

– Teoría de la Estimulación Vibracional Superficial en Radiónica, Aurículo-Medicina, Acupuntura y otras técnicas Biofísicas. (Editado por los autores).

 

– FCO. JAVIER MERINO DE LA FUENTE:

 

– Radiónica: Ciencia y Magia de la Vida. (Editorial Obelisco).

 

Arquitecto López Quiroga

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Peligro Wi-Fi la muerte invisible

PELIGRO WI-FI LA MUERTE INVISIBLE

08 RN Peligro wi fi 1
Lo que parece ser la principal amenaza para nuestra salud también es, por supuesto, lo que más se mantiene oculto a los medios de comunicación.

 

Un negocio económicamente multimillonario vinculado a los sectores de crecimiento en telefonía y tecnología inalámbrica, que monopoliza la información, evitando que se dé a conocer a las masas una verdad inquietante: la exposición a la radiación de microondas a bajo nivel (Wi-Fi) provoca daños irreversibles al cerebro, cáncer, defectos de nacimiento, abortos involuntarios, crecimiento anormal de los huesos. Y los segmentos de la población de mayor riesgo son los niños y las mujeres.
No es de extrañar entonces que todo esto era bien conocido y documentado en los ambientes  médicos y científicos antes de que la tecnología Wi-Fi se difundiera en todos nuestros hogares, todos los días, afectando a los niños. Los efectos biológicos, no sólo son peligrosos sino mortales, de esta tecnología han sido hábilmente mantenidos ocultos a la opinión pública con el fin de preservar los enormes beneficios de las empresas y la subvención para los diferentes focos de Bill Gates, Steve Jobs y Carlo De Benedetti.
Como se ha demostrado por el profesor John Goldsmith, un consultor de la Organización Mundial de la Salud Epidemiología y Ciencias de la Comunicación, la exposición a la radiación de microondas de Wi-Fi se ha convertido en la principal causa de abortos involuntarios: el 47,7% de los casos de aborto involuntario por exposición a esta radiación ocurren dentro de la séptima semana de embarazo. Y el nivel de radiación incidente sobre las mujeres en cuestión se inicia a partir de cinco microvatios por centímetro cuadrado. Este nivel puede parecer sin sentido para un no-científico, pero se vuelve más significativo, sin embargo, si decimos que está por debajo de lo que la mayoría de los estudiantes reciben en un aula equipada con transmisores Wi-Fi, a partir de la edad cerca de cinco años de edad.
La cifra aún más alarmante es que la absorción de las microondas en los niños puede ser diez veces mayor que los adultos, simplemente porque el tejido cerebral y la médula ósea de un niño tienen propiedades de conductividad eléctrica diferentes de las de los adultos debido al aumento en el contenido de agua. La exposición a las microondas de bajo nivel puede inducir el “estrés” permanente oxidativo crónico y el daño nitrosativo, y luego la mitocondria celular (mitocondriopatia). Este “estrés” puede causar daños irreversibles en el ADN mitocondrial (que es diez veces más sensibles al estrés oxidativo y nitrosativo ADN en el núcleo de la célula). El ADN mitocondrial no puede ser reparado debido a su bajo contenido de proteínas histonas, y por lo tanto cualquier daño (genético o de otro tipo) puede ser transmitido a todas las generaciones posteriores a través de la línea materna.
La Organización Mundial de la Salud ha puesto de relieve los riesgos en un documento de 350 páginas, conocido como el “Simposio Internacional de Investigación Acuerdo No. 05-609-04” (“Efectos biológicos y daños a la salud por la radiación de microondas – efectos biológicos y la salud y el exceso de mortalidad de la radiación artificial de microondas de frecuencia de radio “). La sección 28 se ocupa específicamente de cuestiones relacionadas con la función reproductiva. Este documento ha sido clasificado como ‘Top Secret’ y sus contenidos ocultos por la OMS y la ICNIRP (Comisión Internacional para la Protección contra la Radiación Ionizante – Comisión Internacional de Protección Radiológica de No-Ionizantes).
De un excelente artículo de Barrie Trower publicado por la edición italiana de la revista Nexus, aprendemos cuáles son los principales riesgos para los niños expuestos al uso de teléfonos móviles y Wi-Fi tecnonologie:
La irradiación de microondas a niveles bajos influir en los procesos biológicos que afectan el crecimiento fetal. No sólo eso: los mismos procesos biológicos están involucrados en:
– Barrera hematoencefálica: se forma en 18 meses y protege al cerebro de las toxinas. Sabemos que se altera.

 

– Vaina de mielina: toma 22 años para formar las 122 capas de las que está compuesto. Y es responsable de todos los procesos en el cerebro, los músculos y orgánica.

 

– Cerebro: tarda 20 años en desarrollarse (te aseguro, que los teléfonos celulares no ayudan con eso).

 

– Sistema inmunológico: se necesitan 18 años para que se desarrolle. La médula ósea y la densidad ósea se sabe que están afectados por las microondas en niveles bajos, así como las células blancas de la sangre del sistema inmunitario.

 

– Bones: Toma 28 años para completar el desarrollo. Como se ha mencionado, el gran contenido de agua en los niños hace que tanto el ‘huesos blandos’ que la médula particularmente atractivo para la irradiación con microondas. La médula ósea produce células sanguíneas.
Claramente, los que deciden por nosotros están subestimando una pandemia de enfermedades hasta ahora desconocidas en nuestras futuras generaciones de la civilización, que pueden comprometer más de la mitad de las madres / niños irradiados en el mundo de la infancia.
A la luz de estas cifras alarmantes y los pronósticos de muchos científicos según los cuales, si sigue a este ritmo la expansión incontrolada de los sistemas Wi-Fi, para el año 2020 el cáncer y mutaciones genéticas se extenderían como pandemia en todo el mundo. Felizmente muchos países están en busca de amparo, con el lanzamiento de las leyes que restrinjan el uso de los teléfonos móviles a los niños y la eliminación de los dispositivos inalámbricos en las aulas.
El Comité Nacional Ruso para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes, en su propio trabajo de investigación titulado “Efectos sobre la salud de niños y adolescentes” destaca en los niños expuestos a esta radiación:
1) aumento del 85% en las enfermedades del Sistema Nervioso Central.

 

2) aumento del 36% en la epilepsia.

 

3) aumento del 11% en el retraso mental.

 

4) incremento del 82% en las enfermedades inmunes y el riesgo para el feto.
Y en 2002, 36.000 médicos y científicos de todo el mundo han firmado el “Llamamiento de Friburgo.” ‘Después de diez años, la apelación ha sido relanzada y advierte específicamente contra el uso de Wi-Fi y la irradiación de los niños, niñas, adolescentes y mujeres embarazadas. Freiburg es una apelación de la autoridad médica internacional en Italia, que por desgracia ha tenido poca escucha.
Entonces, ¿Qué hacer? ¿Cómo protegernos a nosotros mismos, y en especial a nuestros niños, a partir de esta amenaza mortal invisible?
El sitio Tuttogreen ha publicado un manual útil, que consta de diez consejos prácticos que reporto a continuación:
1) No utilice los teléfonos móviles para los niños, excepto en caso de emergencia. Los SMS son tolerados, pero es mejor para prescindir de ellos también. En Francia ha prohibido toda forma de publicidad de los teléfonos móviles dirigidos a niños menores de 14 años.
2) Utilice siempre los auriculares con cable (no los inalámbricos). Incluso se recomienda el uso del altavoz.
3) En la falta de señal, no hacer las llamadas. En estos casos será necesario poder más radiante, lo que resulta en más radiación.
4) Utilice su teléfono móvil lo menos posible en movimiento, como en tren y en automóvil. El riesgo constante de disminución de la señal aumenta en estos casos, la emisión de radiación.
5) No sostenga el teléfono junto al oído o cerca de la cabeza durante las llamadas, cuando la radiación es más fuerte. Hágalo, en todo caso, después de obtener la respuesta.
6) No coloque el teléfono en el bolsillo del pantalón, bolsillo de la camisa o de la chaqueta que llevas.
7) Cambie el oído a menudo durante la conversación, y lo más importante, reduzca la duración de las llamadas.
8) Utilice en lo posible, cuando lo pueda hacer, la línea fija, o herramientas de mensajería instantánea como Skype o similares.
9) No quedarse dormido con el teléfono cerca de la cabeza, como usarlo como despertador.
10) Elija siempre los modelos que tengan un bajo valor de SAR (tasa de absorción específica de radiación).

 

Nicola Bizzi
Arquitecto López Quiroga

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Niños y pantallas

Niños y pantallas

02 RN Niños y pantallas

Recomiendan limitar el tiempo que los chicos pasan frente a las pantallas.

Es porque el excesivo uso de tablets, computadoras y TV puede derivar en problemas de aislamiento y salud.

 

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) lanzó la advertencia: los chicos pasan hasta ocho horas por día frente a una pantalla electrónica (sumando televisión, PC, tablet y celular), un nivel de exposición que debe bajar a dos horas. ¿Por qué? Según la institución, esa ya se convirtió en la actividad principal de muchos nenes, por encima del deporte, el estudio y hasta las horas de sueño. Y el alto consumo puede derivar en problemas de salud o comportamiento.

 

Especialistas argentinos consultados coincidieron en el diagnóstico y en la necesidad de que los padres intervengan para fijar límites. “Me parece correcto el tope de dos horas y también la recomendación de la AAP de retirar televisores y computadoras de los dormitorios de los chicos hasta que lleguen a la adolescencia”, dice Clara Raznoszczyk de Schejtman, psicóloga y profesora de Psicología de la Niñez en la UBA.

 

Según la especialista, el uso excesivo de la tecnología puede aumentar el aislamiento de los chicos porque empiezan a sumar horas sin necesitar relacionarse con otros. Esa dinámica, los conduce a que no puedan medir fuerzas con un par durante un juego y a que tampoco perciban las emociones del otro si están participando en un juego online: se dificulta el aprendizaje de funciones esenciales. “Hoy en día ves chicos que prefieren jugar con la PC antes que salir a la calle”, dice Raznoszczyk.

 

La AAP, que también recomendó que los menores de dos años no tengan ningún vínculo con las pantallas, indicó que la “hiperconexión” puede explicar el aumento de casos de obesidad infantil por sedentarismo y de mayores niveles de agresividad, pasando por problemas para dormir o déficit de atención.

 

Los expertos señalan algunos síntomas de alarma:

 

  • Dolores de columna frecuentes.

 

  • Dolores en las articulaciones.

 

  • Falta de entusiasmo por actividades normales.

 

“El tiempo es cada vez más finito, si le dedicas cada vez más tiempo a la tecnología, necesariamente le estás quitando tiempo a otras actividades importantes”, argumenta el jefe de psiconeurología infantil del Hospital Italiano, Esteban Vaucheret Paz.

 

Para el médico Ariel Melamud, coordinador del grupo de Informática de la Sociedad Argentina de Pediatría, “lo que hay que evitar es el uso abusivo. Los padres tienen que dialogar con sus hijos y establecer acuerdos de uso. Saber qué consumen y durante cuánto tiempo. Y verificar que esos acuerdos se cumplan. El límite de horas depende más de un consenso familiar”.

 

En esa línea, Melamud explica: “Que un nene esté más tiempo frente a las pantallas que sus padres es lógico, es generacional. Los chicos son multimediales, tienen la capacidad de manejar varias tecnologías al mismo tiempo y de desarrollar habilidades”. Por eso, aclara que sería un error considerar a la tecnología peligrosa. La clave: frenar conductas de adicción.

 

“No hay que alarmarse, pero cada vez son más las mamás que llegan a una consulta por otro tema y cuentan que les preocupa ver que sus chicos pasan mucho tiempo online”, explica Vaucheret Paz. “Preguntan si eso puede traer problemas de salud”, profundiza.

 

Pero en la comunidad científica no todas son críticas. Una de las autoras del trabajo de la AAP, la doctora Marjorie Hogan, de la Universidad de Minnesota, destacó aspectos positivos de las nuevas tecnologías. “Para los adolescentes estar conectados con sus pares es importante a la hora de formar la personalidad”. En esa línea, los expertos locales aclaran que algunos juegos ayudan a desarrollar habilidades estratégicas, de anticipación de situaciones e incluso reflejos, si se usan moderadamente. Además, Internet y la televisión pueden servir en proyectos educativos.

 

Las costumbres cambian y la realidad se vuelve más compleja. Antes, las mamás tenían que salir a la vereda para pedirle a los chicos que dejen de romper las zapatillas, agarren la pelota y entren a cenar. Ahora, la clave pasa por conseguir que desconecten el wi-fi.

 

Ezequiel Vieytes

 

Arquitecto López Quiroga

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Radiaciones nocivas

Protegerse de Radiaciones Nocivas

14 RN CÓMO REDUCIR LOS EFECTOS NOCIVOS DE TELÉFONOS MÓVILES

CÓMO REDUCIR LAS RADIACIONES NOCIVAS DE TELÉFONOS MÓVILES, ORDENADORES Y TELEVISORES

 

¿Cuántas veces ha oído decir que las radiaciones nocivas de su televisor, ordenador o teléfono móvil pueden provocar problemas de salud? Pues sepa que aunque las autoridades se niegan a admitir esa posibilidad son cada vez más los investigadores que afirman lo contrario.

 

Afortunadamente, existen ya dispositivos que, según afirman sus creadores, atenúan los efectos de esas radiaciones nocivas.

 

El peligro de la radiación electromagnética viene siendo sido objeto de polémicos debates en los últimos años. Y sólo el poder de las compañías eléctricas en el mundo explica el hecho de que no se reconozca oficialmente lo que está demostrado: que los campos electromagnéticos de las torres de alta tensión pueden provocar diversas patologías, incluido cáncer.

 

Lo mismo que las antenas de repetición de la telefonía móvil. Y no sólo eso: también hay aparatos domésticos potencialmente peligrosos aunque sus fabricantes nieguen que exista relación directa entre cualquier enfermedad y el uso de teléfonos móviles, televisores, ordenadores y otros pequeños electrodomésticos a pesar de que estudios rigurosos sugieren lo contrario.
Que determinados campos electromagnéticos afectan negativamente al organismo está suficientemente documentado; por ejemplo, actúan alterando las propiedades físicas de los tejidos. Se sabe que el campo eléctrico actúa disminuyendo la energía interna de los mismos y baja la conductividad -por ejemplo, del sistema nervioso- y que el campo magnético hace justamente lo contrario. Además ambos contribuyen a generar turbulencias en los líquidos conductores como la sangre. Lo demuestran numerosos estudios que intentan contrarrestarse con otros sufragados por las propias compañías eléctricas.
Numerosos son los síntomas y signos comúnmente descritos por muchos usuarios de telefonía móvil y personas que viven cerca de las antenas repetidoras o estaciones base de telefonía: aumento del nivel de estrés, disminución de la capacidad de trabajo y de la concentración, migrañas, ansiedad, sensación de fatiga crónica, trastornos del sueño, hipertensión arterial, aumento de las crisis en epilépticos, irritabilidad, disminución de la memoria a corto plazo, trastornos de la visión y sensación local de calentamiento, entre otras.

 

En cuanto a las patologías que las microondas pueden provocar son igualmente numerosas, incluido el cáncer.

 

EFECTOS DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS EN LA SALUD

 

Ya en 1997 salieron a la luz los resultados de un experimento realizado con ratones  transgénicos expuestos a determinadas emisiones electromagnéticas en periodos de 30 minutos diarios durante 18 meses. En ese tiempo el 43% de los ratones desarrolló un linfoma mientras que eso sólo ocurrió en un 22% de los ratones no expuestos a ellas. Los autores del estudio -dirigido por el doctor Michael Repacholi- calificaron de altamente significativo ese aumento en la tasa de incidencia del linfoma añadiendo que era muy improbable que la mayor rapidez en desarrollar cáncer se debiera a la casualidad.
La Comisión Nacional de Protección Radiológica británica, por su parte, informó a mediados del pasado año de que una investigación efectuada sobre 3.000 niños estadounidenses, europeos y neozelandeses había confirmado la sospecha de que las torres eléctricas de alta tensión doblan el riesgo de aparición de leucemia infantil. Aunque luego se curaran en salud añadiendo que el incremento de riesgo es “leve” porque “sólo” afecta a uno de cada 20.000 niños.

 

Y otro estudio publicado en esas mismas fechas –esta vez realizado en la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) por el equipo del Dr. David Savitz- concluye que la exposición a campos electromagnéticos afecta a la melanina del cerebro, puede causar depresión y llevar a quienes la sufren, incluso, al suicidio.
Aún más, el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer –organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud- reconoció que algunos campos electromagnéticos producidos por aparatos domésticos eléctricos y electrónicos pueden ser peligrosos para el hombre. Admitiendo que tanto los campos emitidos por los aparatos domésticos como los cables eléctricos –y, por tanto, las líneas de alta tensión- “podrían ser cancerígenos para el hombre”.

 

De hecho, en la clasificación realizada por el centro los campos magnéticos han pasado de la categoría de sustancias o radiaciones “inclasificables” a la de “probablemente cancerígenos” que se sitúa justo antes de la de “definitivamente cancerígenos”.

 

En suma -y digan lo que digan las autoridades, implicadas porque estarían en el ojo del huracán de las posibles demandas por daños y perjuicios-, lo cierto es que el riesgo de sufrir algún tipo de trastorno es más real de lo que la mayoría imagina ya que nuestro espacio vital está repleto de microondas y distintas ondas electromagnéticas de baja y alta frecuencia de procedencia artificial y cuyas repercusiones en nuestra salud son, cuando menos, una incógnita.

Hablamos de líneas de alta tensión, de instalaciones eléctricas domésticas, de electrodomésticos, de equipos informáticos, de emisoras de radio y televisión, de emisoras de radioaficionados o de uso civil (policía, ambulancias, transportistas, etc.), de redes de telefonía móvil, de radares, de satélites de comunicaciones, de mandos a distancia, etc. Y eso que hablamos sólo de las radiaciones artificiales… En suma, un panorama de radiaciones nocivas abrumador.

 

PREVINIENDO EL RIESGO DE LA TELEFONÍA MÓVIL

 

Que la tecnología que permite el funcionamiento de los teléfonos móviles no resulta completamente inocua y que una exposición prolongada a sus radiaciones electromagnéticas puede llegar a crear serios trastornos es, pues, un hecho incuestionable.

 

Las investigaciones llevadas a cabo por organismos y laboratorios independientes certifican la existencia de un recalentamiento celular en la zona del cerebro cercana a la antena del teléfono, extraños picos de actividad neuronal en zonas normalmente poco activas del cerebro (revelados por encefalogramas), cambios en la presión arterial del mismo mientras se usa el aparato, trastornos del sueño, cefaleas, alteraciones coronarias y pérdida de memoria.

 

Luego, ¿por qué no se advierte a los usuarios de los posibles riesgos a los que se exponen –como sucede con el tabaco- para que al menos moderen su uso? Pues porque se trata de empresas que mueven miles de millones, buena parte de los cuales se invierten en publicidad por lo que muchos medios de comunicación no quieren enfrentarse a ellas.
Sin embargo, son tantas y tales las evidencias presentadas por investigadores privados que determinados organismos oficiales de algunos países no han tenido más remedio que ponerse en marcha. Así, un estudio patrocinado por el Gobierno británico advertía que los teléfonos móviles podrían “tener efectos biológicos indeseables en los niños porque su sistema inmune no está aún plenamente desarrollado”. A pesar de lo cual, el Ministerio de Salud británico se ha limitado a aconsejar a la población que no exponga a sus hijos a los teléfonos móviles a menos que sea estrictamente necesario. Y nada más. ¿Alguien lo entiende?

 

PROTÉJASE DE LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS

 

En fin, el caso es que ya que no podemos evitar usar muchos de los aparatos que producen efectos como los descritos algunos investigadores se han centrado en crear dispositivos que absorberían toda o parte de las radiaciones nocivas y atenuarían sus efectos. Se trataría de unos artilugios circulares de unos 3 centímetros de diámetro y casi planos que se pegarían, uno al teléfono móvil, el otro a la pantalla del ordenador o del televisor. Sus creadores explican que la clave de la efectividad de estos dispositivos está en el tratamiento que se da a sus componentes en los que, mediante un láser específico, se inducen campos de energía que los convierten en emisores de ondas ultradébiles inocuas para nuestro organismo pero con efecto protector frente a las radiaciones nocivas.

 

Se trataría de artilugios construidos en aluminio, algunos rellenos de polvo de cristal de cuarzo y materiales semiconductores que emiten unos campos que disminuyen las reacciones de estrés energético de los usuarios de teléfonos móviles, equipos informáticos y aparatos de televisión afectados por este tipo específico de polución electromagnética.

 

Son dispositivos sencillos que no necesitarín alimentación ni mantenimiento y que bastaría colocarlos en el teléfono, el televisor o en la pantalla del ordenador para que nos protejan de los efectos indeseables de las radiaciones electromagnéticas.

 

Jorge Carlos Palafox

 

Arq. LHLQ: Las mismas emisiones electromagnéticas que permiten funcionar a los teléfonos celulares son las que dañan la salud. Neutralizar esas energías o radiaciones nocivas es sumamente difícil y de lograrlo dejarían de funcionar los teléfonos.

 

 

“Hoy día no hay nadie que pueda decir que no existe ninguna asociación entre el hecho de vivir cerca de una línea de alta tensión y el incremento del riesgo de leucemia en niños”.
Dra. Jocelyne Leal, directora del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

 

“No se debe guardar el teléfono móvil en un bolsillo próximo al pecho o en el cinturón cerca del hígado, los riñones, los testículos o la matriz porque la radiación de las microondas puede romper los cromosomas donde quiera que estén”.
Dr. Henry Lai, de la Universidad de Washington (EEUU)

 

“Los campos de radiofrecuencia son conocidos por producir calentamiento e inducción de corrientes eléctricas… La exposición de campos de radiofrecuencia, aunque sean demasiado débiles como para provocar calentamiento, pueden tener consecuencias negativas para la salud que incluyen el cáncer”.
Informe sobre frecuencias electromagnéticas de la Organización Mundial de la Salud.

 

“El riesgo de tumor cerebral se multiplica casi por 2,5 (en el mismo lado de utilización habitual) en quienes utilizan teléfonos móviles”.
Dr. Lennart Hardell, oncólogo e investigador en el Centro Médico de Orebro en Suecia.

 

“Existen evidencias de la relación entre la evolución de ciertos cánceres de la cabeza y el teléfono móvil”.
Dr. John Holt, cirujano y radioterapeuta.

 

Existen pruebas de daños en el material genético por la exposición a la radiación generada por los teléfonos móviles”.
Dr. George Carlo, director de la Investigación sobre la Tecnología Sin Hilos en Estados Unidos.

 

“Las radiaciones de microondas de origen eléctrico generadas por la telefonía móvil afectan negativamente a la circulación sanguínea cerebral y a la actividad del sistema nervioso”.
Fidel Franco, doctor en Física y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

 “En el caso de personas que utilizan mucho el teléfono móvil se borra la memoria a corto plazo. Y no se sabe si se trata de daños permanentes o recuperables”.
Dr. Bodo Khöler, presidente de la Sociedad Internacional de Terapeutas de la Información Biofísica.

 

 

Recomendaciones básicas

 

  • Hable por teléfono fijo en lugar de por uno móvil siempre que sea posible.

 

  • Limite la duración y número de llamadas desde los teléfonos móviles para minimizar las radiaciones nocivas recibidas..

 

  • No use teléfonos digitales dentro de los edificios porque la potencia necesaria es mayor y también mayores las radiaciones nocivas.

 

  • Procure que no los usen los niños (su sistema inmune está en formación y están más indefensos frente a las radiaciones nocivas).

 

  • Mantenga los teléfonos móviles lejos del cuerpo mientras no los use ya que también estando en estado de reposo generan radiaciones nocivas.

Arquitecto López Quiroga

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Teléfono celular y embarazo

Teléfono Celular y embarazo

08 RN EL USO DEL MÓVIL DURANTE EL EMBARAZO PUEDE PROVOCAR DAÑOS CEREBRALES EN EL FETO

EL USO DEL MÓVIL DURANTE EL EMBARAZO PUEDE PROVOCAR DAÑOS CEREBRALES EN EL FETO

Usar el teléfono móvil durante el embarazo puede provocar daños cerebrales en el feto. Así lo indica al menos un trabajo realizado con roedores por el doctor Hugh S. Taylor -Jefe de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas de la Facultad de Medicina de la Yale University (EEUU)- según el cual las emisiones radioeléctricas llegan hasta el feto mientras éste se encuentra aún en el útero materno pudiendo ello afectar muy negativamente su desarrollo.

 

Paralelamente la Academia Americana de Pediatría ha pedido que se revisen los actuales límites de exposición a las emisiones radioeléctricas tras constatar que estar sometido de forma continua a ellas es peligroso, especialmente en el caso de los niños.

 

Y mientras las autoridades sanitarias siguen mirando hacia otro lado…

¿Podemos afirmar realmente que nos importan nuestros hijos si desde antes de nacer no les evitamos los peligros que pueden afectar a su salud?

¿Estamos dispuestos a jugar con su desarrollo motor y cognitivo simplemente por no evitar los comportamientos rutinarios que pueden afectarle durante el embarazo?

 

Porque las radiaciones electromagnéticas de los teléfonos móviles han pasado ya a formar parte del grupo de tóxicos medioambientales que pueden no sólo afectar la vida de la madre sino condicionar el desarrollo del feto y el comportamiento del niño una vez nazca. No se trata pues ya de establecer restricciones al uso del móvil -y otros dispositivos inalámbricos- en el caso de los niños que están creciendo sino de prevenir los peligros potenciales durante la gestación de los bebés.
Sabemos hoy que la ingesta de alcohol por la madre durante el embarazo -especialmente en momentos claves del desarrollo cerebral- afecta a la neurogénesis y a los patrones posteriores de desarrollo condicionando la evolución cognitiva del feto primero y del bebé después.

 

Sabemos que el tabaco que fuma la madre durante la gestación puede hacer que su hijo tenga luego deterioro cognitivo y/o trastornos del comportamiento (como el TDAH o Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad).

 

Sabemos que la exposición prenatal a la cocaína y al alcohol puede dar lugar a serios problemas de salud y comportamiento en los bebés.

 

Incluso sabemos que el mero estrés materno prenatal puede reducir la inteligencia y las habilidades del lenguaje en su descendencia.

 

Obviamente la gravedad de esos efectos dependerá de la dosis y del momento de la exposición pero durante el período de la neurogénesis cerebral incluso si ésta es pequeña puede provocar graves problemas en el feto que no se producirían en la etapa adulta. En pocas palabras: durante el desarrollo del feto todo lo dicho –y cualquier otra exposición a químicos medioambientales tóxicos- puede provocar secuelas neurológicas permanentes en el cerebro de los no natos. Existe abundante literatura científica que lo demuestra.
Pues bien, lo mismo puede empezar a decirse ya de los teléfonos móviles, las antenas de telefonía, los Wi-Fi y demás aparatos que emiten radiofrecuencias. Porque quien diga aún que no hay estudios científicos que demuestren los daños de las radiaciones electromagnéticas que emiten ¡MIENTE! Existen y son contundentes.

 

Así que si está usted embarazada o piensa estarlo sepa que usar el móvil o estar sometida a radiaciones similares a las que emite implica arriesgar no ya su salud sino ¡la de su hijo! Un grupo de científicos acaba de constatarlo tras investigar a ratonas preñadas ¡y los roedores son mucho más resistentes a las radiaciones (al igual que a los tóxicos)!

 

El trabajo, titulado Fetal Radiofrequency Radiation Exposure From 800-1900 Mhz-Rated Cellular Telephones Affects Neurodevelopment and Behavior in Mice (La exposición fetal de ratones a la radiación de radiofrecuencias de 800 a 1.900 MHz de los teléfonos móviles afecta a su desarrollo neurológico y a su comportamiento), se ha publicado en Scientific Report y constata cómo los teléfonos móviles afectan a los fetos de los mamíferos durante la gestación. Aseverando sus autores que se trata de “la primera evidencia experimental de neuropatologías debidas a la radiación de la telefonía móvil en el útero”. 

 

TRASTORNOS DE MEMORIA Y DE COMPORTAMIENTO

 

El autor principal del citado estudio es el doctor Hugh S. Taylor y su credibilidad es indiscutible pues además de Jefe de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas y Director de Endocrinología Reproductiva e Infertilidad de la Facultad de Medicina de la Yale University (EEUU) ha sido premiado con ocho becas de investigación por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y publicado más de 125 artículos en revistas de gran impacto siendo en la actualidad Editor-Jefe de Reproductive Science.

 

Pues bien, Taylor afirma en su trabajo lo siguiente: “Hemos demostrado que la exposición fetal a 800-1.900 MHz -la radiación de radiofrecuencia de los teléfonos móviles- produce alteraciones conductuales y neurofisiológicas que persisten en la edad adulta. Los ratones expuestos a ella durante el embarazo tuvieron luego problemas de memoria y eran hiperactivos lo que indica que en el útero la exposición a la radiofrecuencia es potencial causa de trastornos neuroconductuales.

 

Además hemos demostrado que deteriora la transmisión sináptica glutamatérgica en las células piramidales de la corteza prefrontal -asociada a los cambios de comportamiento- lo que sugiere un mecanismo por el cual la exposición a la radiación del teléfono móvil en el útero puede conducir a una mayor prevalencia de trastornos del comportamiento”.
Debemos añadir que hasta el momento eran casi desconocidos los efectos sobre el feto de la radiación de los móviles cuando los mismos emiten en los márgenes legales establecidos según la “tasa de absorción específica” o SAR (por sus siglas en inglés), unidad de medida de la cantidad de energía radiactiva que absorbe un organismo. Límite que la Unión Europea tiene establecido en 2,0 W/kg y Estados Unidos en 1,6 W/kg (cabe reseñar que así se mide el impacto térmico porque, lamentable y vergonzosamente, aún no se tiene en cuenta el efecto no térmico).
El caso es que Taylor y sus colaboradores expusieron a ratonas gestantes a la radiación de un teléfono móvil situado encima de su jaula y luego midieron la actividad eléctrica del cerebro de los ratones así gestados cuando ya eran adultos llevando a cabo además con ellos una serie de pruebas para valorar sus cerebros encontrándose con que su memoria era más reducida que las de sus congéneres gestados sin estar sometidos a radiación así como más hiperactivos. Deduciendo de estos hallazgos y de otras investigaciones anteriores que los problemas de comportamiento en el TDAH pueden estar asociados con una reducción de la materia cerebral, tanto gris como blanca, principalmente localizadas en la corteza prefrontal.
Y advertimos a quienes siguen afirmando falsamente que no hay documentación científica sobre el peligro de las radiaciones electromagnéticas que los autores del trabajo que comentamos comienzan de hecho su estudio dando por “probados científicamente” –proporcionando las correspondientes citas bibliográficas- los siguientes efectos biológicos en el caso de los móviles:

 

  • Impacto sobre la división y la proliferación celular tanto por inducción de la apoptosis como por la alteración del ciclo celular.

 

  • Formación de especies reactivas de oxígeno que provocan daños celulares por estrés oxidativo y activación -entre otras- de la señalización de las proteínas ERK y p38 MAPK que participan en el control de las respuestas celulares a las citoquinas y el estrés.

 

  • A lo que hay que sumar un dato importante: el equipo de Taylor ha demostrado por primera vez que la radiación electromagnética de los móviles altera la transmisión glutamatérgica neuronal. “Aunque los mecanismos moleculares precisos que condujeron a alterar la transmisión glutamatérgica sináptica en la corteza prefrontal identificados en este estudio no son del todo conocidos –explican en su trabajo- proporcionan la primera evidencia que relaciona cambios en los circuitos neuronales centrados en la neuronas piramidales de la capa V de la corteza prefrontal (CPF) con el deterioro de la memoria y las conductas cognitivas en los animales expuestos a la radiación de los teléfonos móviles.

 

Nuestros resultados indican que la liberación de glutamato desde las terminales nerviosas a las neuronas de la CPF y la respuesta de las neuronas al glutamato están alteradas en los ratones expuestos prenatalmente a la radiación del teléfono móvil”. Y como se sabe el glutamato es un neurotransmisor básico para muchas funciones cerebrales -nos ayuda a concentrarnos, a aprender y a almacenar recuerdos en la memoria- por lo que un desequilibrio en su producción y almacenamiento puede convertirlo en una excitotoxina capaz de provocar daños neuronales de serias consecuencias.
Esos investigadores también han demostrado que los cambios electrofisiológicos y conductuales en ratones expuestos en el útero a radiaciones electromagnéticas son proporcionales al tiempo de exposición lo que les sugiere que “se pueden establecer límites para el uso del móvil por las mujeres durante el embarazo”.

 

Y lo que es más importante: dejan la puerta abierta a que los efectos de las radiaciones electromagnéticas sean aún más profundos de lo que ellos han podido establecer en este experimento. “Nuestros resultados –afirman- también implican que los efectos de la exposición prenatal a la radiación en el cerebro podrían ser globales ya que la transmisión glutamatérgica sobre las neuronas en otra zona del cerebro, el hipotálamo ventromedial, también se redujo.

 

Los efectos de la exposición prenatal a la radiación del teléfono móvil podría tener pues efectos más profundos en las funciones cerebrales que lo reportado en este estudio”.
Obviamente no faltará quien crea que las ratonas, por muy embarazadas que estén, no dejan de ser animales y sus fetos no son humanos… pero quien así piense olvida que es con ratones con los que se experimentan casi todos los fármacos antes de probarse su uso en humanos. Lo que no obsta para que sus autores reconozcan las limitaciones de su trabajo y la necesidad de nuevos estudios.

 

En resumen –concluyen diciendo en él- hemos demostrado que la exposición fetal a la radiación de radiofrecuencias ocasiona trastornos neuroconductuales en ratones. Esperamos pues que estos hallazgos mejoren nuestra comprensión de la etiología de los trastornos neuroconductuales”.

 

Y añaden: “El aumento de trastornos de comportamiento en los países desarrollados podría deberse en parte a la exposición de los fetos a la radiación telefónica. Se justifica por ello hacer pruebas adicionales en primates y humanos a fin de determinar si los riesgos son similares y poder así establecer límites de exposición más seguros durante el embarazo”.
En suma, son las madres quienes deben plantearse ahora si se justifica esperar a esos nuevos estudios y seguir sometiendo a los bebés que están gestando a las radiaciones electromagnéticas del móvil y otros dispositivos o prevenir para no arriesgar su salud e, incluso, su vida.

 

LENTO PERO SEGURO

 

A fin de cuentas el comentado no es un trabajo aislado sino uno más de una larguísima lista. El propio Hugh S. Taylor colaboró por ejemplo con el doctor John Wargo -profesor de Política y Riesgo Ambiental en la Universidad de Yale (EEUU)- en la elaboración de un informe para la organización Environment and Human Health Inc. (EHHI) (Medio Ambiente y Salud Humana Inc) como parte de un proyecto de investigación sobre los efectos de los teléfonos móviles en el que, ante sus resultados y los de otros colegas, ambos manifestaron su honda preocupación sobre lo que éstos pueden provocar.

 

El cerebro humano –escribiría Taylor en ese trabajo- es especialmente susceptible a numerosas agresiones ambientales que pueden producir daños irreversibles en los períodos críticos del desarrollo del sistema nervioso, entre la concepción y la madurez plena. Un amplio número de estudios revisados ​​por colegas informan de cambios en el sistema nervioso de ratas, ratones y seres humanos tras la exposición a la radiación del teléfono móvil que incluyen disminución del aprendizaje, tiempo de reacción disminuida, disminución de la función motora, memoria reducida, hiperactividad y cognición disminuida”.
Agregando que los peligros son mucho más serios y preocupantes en los niños. “Los cráneos más delgados de los niños pequeños –explicaría Taylor- permiten a la radiación del teléfono móvil penetrar en los tejidos de sus cerebros más profundamente que en los adultos”.

 

Añadiendo en otro momento: “Los dispositivos colocados en los bolsillos del pantalón en el modo de espera exponen más los órganos reproductores a la energía de las radiofrecuencias. Y llevarlos en los bolsillos de la camisa aumenta la exposición de los tejidos mamarios. Además en los niños y en los fetos, en pleno desarrollo de su sistema nervioso, la división celular es más rápida y la exposición superior por lo que un mayor uso diario aumentará el riesgo de efectos adversos para su salud”.
Y de la misma opinión es el profesor Wargo quien asevera que existen numerosas evidencias ya sobre los daños potenciales de la telefonía móvil. “La evidencia científica –escribe- es hoy suficientemente sólida y muestra que los teléfonos móviles suponen riesgos significativos para la salud de los niños y las embarazadas. Exige pues la promulgación de una nueva normativa por parte del Gobierno Federal. Es más, la industria de la telefonía móvil debe tomar de inmediato medidas para reducir la radiación electromagnética de los teléfonos y evitar que se comercialicen sus productos entre los niños”.

 

PETICIÓN DE RESPONSABILIDADES

 

Recordemos una vez más que ya en mayo de 2011 un comité de expertos de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) –entidad adscrita a la Organización Mundial de la Salud (OMS)- clasificó la radiación de los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígena para los humanos”, al mismo nivel pues que el DDT, los gases de los automóviles o el combustible de los aviones.

 

Y que apenas unas semanas después la Oficina de Contabilidad (GAO) -agencia independiente que trabaja para el Congreso estadounidense- decidió investigar cómo se gasta el dinero de los contribuyentes el Gobierno Federal revisando las “pruebas” a las que se someten los teléfonos móviles antes de ponerlos a la venta.

 

Y tras hacerlo publicó lo averiguado en un texto que tituló Los niveles de exposición y las pruebas a las que son sometidos los teléfonos móviles tienen que ser reevaluados. Realmente explícito.
No está de más añadir que la GAO se puso en marcha tras recibir un trabajo previo realizado por asesores de la industria como Om P. Gandhi, Alvaro De Salles y otros titulado Límites de exposición: la absorción de la radiación de los teléfonos móviles, especialmente en los niños, está subestimada. Texto en el que ya sus autores denunciaban que en el actual proceso de certificación de los teléfonos móviles se utiliza un modelo de cabeza de plástico llamado Specific Anthropomorphic Mannequin (SAM) (Maniquí Antropomórfico Específico) que en gran medida subestima la tasa de absorción específica para los usuarios habituales de teléfonos móviles, especialmente niños.

 

Es simple: una cabeza más pequeña que la de un SAM absorberá una cantidad relativamente mayor de SAR. Además SAM utiliza un fluido que tiene las propiedades eléctricas promedio de las constantes registradas en una cabeza pero no diferencia tejidos cerebrales y no discrimina entre la absorción de niños y jóvenes. Cuando el SAR para un niño de 10 años es un 153% superior al SAR registrado en el modelo SAM. “La absorción de la cabeza de un niño –se decía en ese informe- puede ser dos veces superior. Y la de la médula ósea de su cráneo, diez veces mayor que en los adultos. Es necesario por tanto un nuevo proceso de certificación que incorpore diferentes modos de uso, tamaños de la cabeza y propiedades del tejido”.
Así que como los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos financian estudios en esa área junto a otras agencias federales la GAO decidió intervenir, revisar la investigación científica, entrevistar a expertos en salud pública e ingeniería y hablar con funcionarios de las agencias federales, representantes de instituciones académicas y de la industria de la telefonía móvil y asociaciones de consumidores, valorar las pruebas a las que se someten los teléfonos móviles y estudiar sus manuales y las normas de certificación y orientación así como las websites más relevantes.

 

Y en su informe lo primero que se denuncia es que las cifras sean de 1996 y no hayan sido nunca actualizadas. “El límite de exposición a la energía de radiofrecuencias fijado por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) –se dice en él- puede no estar reflejando las últimas investigaciones y sus pruebas no estar identificando la exposición máxima en todas las condiciones de uso posibles”. Cauto pero directo, propio del lenguaje administrativo.
Además la GAO constató que las normas aprobadas por la Comisión Federal de Comunicaciones sobre seguridad de los teléfonos móviles -similares por cierto a las europeas- están obsoletas por lo que entre otras recomendaciones hizo ésta: “La Comisión Federal de Comunicaciones debe volver a evaluar formalmente -y, en su caso, cambiar- el actual límite de exposición de energía a las radiofrecuencias así como los requisitos de los teléfonos móviles relacionándolos con los distintos usos posibles; sobre todo cuando se llevan junto al cuerpo”. Pero el tiempo pasa y los ciudadanos seguimos esperando…

 

TAMBIÉN LOS PEDIATRAS PIDEN CAMBIOS EN LA LEGISLACIÓN

 

Y si a alguien le quedan aún dudas de que la normativa debe cambiar cuanto antes sepa que el propio presidente de la Academia Americana de Pediatría, Robert Block, instó recientemente a la Comisión Federal de Comunicaciones a que reconsidere y revise sus normas dado el perjuicio que se puede estar causando a los niños.

 

La Academia Americana de Pediatría –le dice en su texto Block al máximo responsable de la Comisión Federal de Comunicaciones, organización profesional sin ánimo de lucro que agrupa a 60.000 pediatras de atención primaria, subespecialistas pediátricos y especialistas quirúrgicos pediátricos dedicados a la salud, la seguridad y el bienestar de los infantes, niños, adolescentes y jóvenes adultos, apoya firmemente la propuesta de que se haga una nueva investigación formal sobre las normas de radiación de los teléfonos móviles y demás dispositivos inalámbricos”.
En su escrito Block recuerda que los móviles se usan cada vez más y durante más tiempo, especialmente por los niños y adolescentes, recordando que “en el pasado las normas se basaron generalmente en el impacto de la exposición sobre el varón adulto y, sin embargo, los niños no son ‘adultos pequeños’ por lo que están impactados de forma desproporcionada por todas las exposiciones ambientales, incluyendo la radiación de los teléfonos móviles.

 

Según la IARC cuando éstos son utilizados por niños la media de absorción de la energía de las radiofrecuencias es, comparada con el uso del móvil por los adultos, dos veces mayor en el cerebro y 10 veces mayor en la médula ósea del cráneo.

 

La Academia, consciente de que la Comisión Federal de Comunicaciones se está planteando revisar las normas de emisión y si éstas deben ser diferentes en el caso de los niños, considera por ello esencial que cualquier nuevo estándar para los móviles y demás dispositivos inalámbricos se base ante todo en la protección de las poblaciones más jóvenes y vulnerables a fin de proteger sus vidas”.

 

Y aún va más lejos en su propuesta ya que también pide que se proteja a los niños del actual uso compulsivo de otros medios electrónicos: “La Academia ha hallado efectos potencialmente negativos -sin que se conozcan efectos positivos- en el uso de diversos medios por niños menores de dos años, incluyendo la televisión, los ordenadores, los teléfonos móviles y otros dispositivos inalámbricos manuales.

 

Hay sobre todo estudios que muestran de forma consistente que los niños mayores y los adolescentes utilizan hoy esos medios de comunicación de manera abusiva lo que puede contribuir a provocarles obesidad y otros problemas de salud que impidan su adecuado desarrollo”.
Lo paradójico es que los propios fabricantes aconsejan en sus manuales tomar precauciones sugiriendo entre otras cosas no llevar nunca el móvil pegado al cuerpo.

 

Leamos lo que el paquete de seguridad del iPhone 4S comercializado en 2011 recomendaba: “La medición SAR del iPhone puede exceder de los límites de exposición de la Comisión Federal de Comunicaciones si al transportarlo se coloca a menos de 15 mm del cuerpo (por ejemplo, cuando se lleva el iPhone en el bolsillo (…)

 

Cuando utilice el iPhone cerca de su cuerpo para hacer llamadas de voz o para la transmisión inalámbrica de datos a través de una red móvil éste debe mantenerse a al menos 15 mm del cuerpo”.

 

Y he aquí otro ejemplo que aparece en el manual de la popular BlackBerry: “Use el manos libres si está disponible y mantenga el dispositivo a al menos 25 mm de su cuerpo (incluido el abdomen en el caso de las embarazadas y la parte inferior del abdomen en las adolescentes) cuando esté encendido y conectado a la red inalámbrica”.
Y, sin embargo, a pesar de tales advertencias,

¿Cuántos anuncios de móviles ha visto usted en los que se hagan estas recomendaciones o se indique por ejemplo que no se deberían usar estando en contacto directo con la oreja?

¿Y cuántos anuncios de móviles u ordenadores incitan directamente a su uso por niños?

 

Hemos denunciado varias veces que las compañías hacen estas advertencias en los prospectos porque saben que casi nadie los lee y les permite evitar ser condenadas en los tribunales si alguien les lleva a ellos pero lo cierto es que su comportamiento es de una inadmisible falta de ética.

 

Antonio F. Muro

Arquitecto López Quiroga

www.arq-lopezquiroga.com

 

 

Teléfonos móviles son peligrosos

LOS TELÉFONOS MÓVILES SON PELIGROSOS PARA LA SALUD
02 RN LOS TELÉFONOS MÓVILES SON PELIGROSOS PARA LA SALUD
Los teléfonos móviles son potencialmente peligrosos para la salud. Incluso cuando los llevamos encima conectados aunque no estemos hablando por ellos. Y lo mismo ocurre con las estaciones de telefonía móvil. Los estudios al respecto dejan lugar a pocas dudas.

 

Luego,

¿Por qué no se informa a la gente de ello?

¿Por qué se permite que las personas expongan tan alegremente la salud?

¿Cuántas voces han sido silenciadas por este billonario negocio?

¿Le gustaría participar como conejillo de Indias o cobayo en una investigación a escala planetaria sobre los posibles efectos negativos de las microondas en el ser humano?

 

Pues lo tiene fácil. Basta con que se acerque a alguna de las numerosísimas y relucientes tiendas de telefonía móvil y se deje seducir por el más moderno y sofisticado aparatito de comunicación inalámbrica.

 

Es más, en el caso de que ya disponga de teléfonos móviles -sobre todo si lleva meses o años usándolo con regularidad-, mucho mejor porque su información resultará aún más valiosa ya que el estudio -coordinado por la Organización Mundial de la Salud- pretende evaluar los posibles daños o alteraciones achacables a la exposición prolongada a las diferentes intensidades y altas frecuencias (del rango de los 900 megahercios en la telefonía móvil).

 

¿QUÉ SABEMOS DE VERDAD DE LOS DAÑOS?

 

¿Y qué se sabe respecto de los posibles daños en la salud humana de tales radiaciones?

 

Pues si atendemos a las investigaciones llevadas a cabo por organismos y laboratorios independientes -obviamente, no a las financiadas por las propias compañías con intereses en la telefonía móvil-, la mayoría nos hablan de resultados más bien preocupantes cuando no alarmantes. Porque entre los varios efectos constatados se observa recalentamiento celular en la zona del cerebro cercana a la antena de los teléfonos móviles, ruptura cromosómica, extraños picos de actividad neuronal en zonas habitualmente poco activas del cerebro (revelados en los encefalogramas), cambios en la presión arterial del cerebro mientras se usa el aparato, trastornos del sueño, cefaleas y alteraciones coronarias.
En realidad, las propias compañías de telefonía móvil y las empresas fabricantes de aparatos son conscientes de los problemas generados por el uso de los teléfonos móviles y también los que provocan la proximidad de las antenas celulares. Otra cosa es que públicamente la mayoría no lo reconozcan.
Algunas sí lo hacen y se están gastando importantes sumas en intentar paliar los efectos nocivos pero les está resultando muy difícil ya que los prototipos de pantallas de protección colocadas entre la antena y la cabeza del usuario, si bien reducen significativamente la radiación recibida, tienen el inconveniente de restringir considerablemente la cobertura del móvil, en ocasiones hasta el extremo de hacerlo inoperativo.

 

LOS DATOS SON CONCLUYENTES

 

En investigaciones de laboratorio llevadas a cabo con ratones expuestos a las emisiones intermitentes y periódicas de teléfonos móviles se constataron cambios significativos en los ciclos circadianos (períodos regulares de sueño y vigilia) así como preocupantes mutaciones genéticas potencialmente cancerígenas.
Con lo que la pregunta que a todos se nos viene a la cabeza al saber esto es:

¿y por qué si se constatan evidencias de efectos negativos o potencialmente negativos -tanto a corto como a largo plazo- de la exposición a las microondas emitidas por los teléfonos móviles no se advierte a los usuarios de los posibles riesgos a los que se exponen (como sucede con el tabaco) para que al menos limiten su uso?

 

O, aún más:

¿Por qué no se legisla al respecto para minimizar los daños en la salud pública?


El tema es sumamente complejo y, por desgracia, existen demasiados intereses cruzados. De hecho, uno de los más importantes y significativos estudios -realizado en Australia en 1995- no vio la luz pública hasta 1997 cuando fue publicado por la revista Microwave News.
El experimento, realizado con cien ratones transgénicos especialmente sensibles a los linfomas y que fueron expuestos a radiaciones pulsantes de 900 MHz. en períodos de 30 minutos diarios durante 18 meses, mostró que el 43% desarrolló un linfoma mientras que eso sólo ocurrió en un 22% de los ratones de control, no expuestos a las microondas.
El Dr. Michel Repacholi y sus coautores calificaron de “altamente significativo” este aumento en la tasa de incidencia de linfoma, añadiendo que era muy improbable que la mayor rapidez en desarrollar cáncer se debiera a la casualidad.
Bueno -se preguntará el lector-, ¿y por qué un estudio que no ha podido ser contestado tardó dos años en publicarse habiéndose negado a ello otras revistas científicas de prestigio como Lancet, Nature o Science? Repacholi explica que su estudio fue rechazado por tales revistas alegando que los resultados crearían “pánico” y que preferían esperar a repetir el experimento.
Pero lo más triste de todo, lo verdaderamente lamentable en este terreno, es que -desde entonces- cada vez que se hace público algún informe relativo a los daños que provocan en la salud los teléfonos móviles (o los campos electromagnéticos en general), se ponen en marcha unos singulares y conocidos mecanismos de contrarrestación del impacto social.

 

Es decir, por un lado, las empresas afectadas consiguen -poderoso caballero es Don Dinero– que “prestigiosos expertos” y “científicos de renombre” cuestionen públicamente esas investigaciones y las descalifiquen automáticamente. Paralelamente, logran que los medios de comunicación no se hagan eco de tales noticias o que, cuando aparecen, sea de forma breve y a horas de poca audiencia (en radio y televisión), a veces con comentarios sarcásticos del presentador, o bien en pequeños recuadros escondidos en las páginas menos relevantes de los medios escritos. Ya se sabe: el dinero de la publicidad es sagrado.

 

SUMERGIDOS EN UN MAR DE RADIACIONES

 

Es verdad que los seres vivos del planeta Tierra hemos estado a lo largo de toda la evolución expuestos a muy diversas radiaciones electromagnéticas -terrestres, solares o cósmicas- pero no es menos cierto que los niveles de intensidad de determinadas frecuencias se han visto multiplicados por cientos, miles o millones de veces en lo que va de siglo.
Nuestro espacio vital actual está repleto de ondas electromagnéticas de baja y alta frecuencia de procedencia totalmente artificial. Entre las de baja frecuencia, hallamos fuentes tan familiares como las líneas de alta tensión, los transformadores eléctricos, las instalaciones eléctricas domésticas, los electrodomésticos, las maquinarias eléctricas y todos los equipos informáticos -sobre todo, los ordenadores con pantalla de tubo catódico-. Y, entre las ondas de alta frecuencia (HF), tenemos las emisoras de radio y de televisión, las emisoras de radioaficionados o de uso civil -policía, ambulancias, transportistas, transmisión de datos…- y las redes de telefonía móvil, de control de tráfico aéreo -con sus radares- y los cada vez más numerosos satélites de telecomunicaciones, bien meteorológicos, bien militares. A lo que deberemos sumar los mecanismos de mando a distancia por ondas de radio y los sistemas de vigilancia “permanente”.
En suma, un panorama que puede resultar abrumador si investigamos a fondo las implicaciones sobre la salud física, mental e, incluso, emocional o espiritual de la exposición puntual o permanente a tales ondas electromagnéticas.

 

ESTRATEGIAS DE DISTRACCIÓN

 

Y aseguramos que no pretendemos ser catastrofistas ni crear falsas alarmas angustiando más aún (si ello es posible) al indefenso ciudadano. Nos limitamos a hacer patentes la apatía y el desdén (cuando no se trata de estrategias bien calculadas) que, por parte de los estamentos públicos y políticos, existe en este ámbito.
Es más, parece que se prefiere correr una cortina de humo y tranquilizar a la gente utilizando eslóganes como los de “no existen suficientes evidencias de tales efectos nocivos sobre la población” y “hay que seguir investigando”. Afirmaciones que se hacen para quitarse al asunto del medio y tranquilizar a la gente porque lo cierto es que luego resulta que tales investigaciones no se hacen ya que se destina poco o nulo presupuesto para ellas.
Cuando se presentan proposiciones instando a los Gobiernos a iniciar estudios para comprobar los posibles efectos nocivos producidos por las radiaciones procedentes de las antenas de telefonía móvil, las propuestas son rechazadas por las Comisiones de Sanidad de los Congresos alegando que “ahora no hay urgencia especial porque no se ha demostrado determinantemente el riesgo de tales aparatos”. Y lo que sí está claro de verdad es que si no se investiga nunca podrá demostrarse nada en absoluto.

 

EL SILENCIO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

En definitiva, es así cómo -mediante el debate que supuestamente enfrenta a quienes afirman o niegan los peligros para la salud de las radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia y, especialmente, del uso de teléfonos móviles y la presencia cercana a la vivienda de antenas celulares- van pasando los años y nadie se atreve a tomar posturas claras en un asunto que mueve millones de dólares y esconde fuertes intereses comerciales.
Por ello no resulta extraño que un informe presentado a la opinión pública por la BBC inglesa, que revela efectos cancerígenos por exposición a las radiaciones de microondas de los teléfonos móviles haya sido prácticamente ignorado por la mayoría de los medios de comunicación, enterrándose bajo la avalancha de noticias “primera página” sobre guerras, campañas políticas o fraudes relevantes.

 

El informe, elaborado por el Dr. Lennart Mardell, oncólogo sueco de renombre, concluye que el riesgo de tumor cerebral se multiplica casi por 2,5 en quienes utilizan teléfonos móviles, razón por lo que aboga por la utilización de aparatos de baja radiación. En el mismo documental de la BBC se menciona un segundo estudio realizado en Estados Unidos que revela un aumento significativo del riesgo de desarrollar un tumor cerebral. Pues bien, de ninguno de ambos informes se ha hecho eco casi nadie.
Ya en otro documental de la BBC emitido en 1997-, John Holt, cirujano radioterapeuta en Darwin (Australia), afirmaba tener evidencias de la relación entre la evolución de ciertos cánceres situados al nivel de la cabeza y el teléfono móvil, habiendo constatado particularmente en veinte de sus pacientes que el cáncer evolucionaba más rápido -hasta en un 20%- con la cercanía. Células que se recuperaban vitalmente cuando eran alejadas de los teléfonos móviles. Evolución más rápida que tenía que deberse necesariamente -según John Holt- al calentamiento de las células por las microondas de los portátiles.
Claro que llueve sobre mojado. Porque, ¿alguien se enteró o recuerda la noticia del Washington Post del 25 de Junio de 1998 sobre los peligros de las torres de telefonía móvil? Pues textualmente decía: “Según fuentes científicas independientes, los EMF’s emitidos por las típicas torres de telefonía móvil que nos rodean cada vez más, tanto en las ciudades como en el medio rural, deberían ser consideradas como posible “cancerígeno humano”, por lo que tanto las instituciones como las empresas deberían tomar medidas.”


“Los veintiocho miembros del Comité Internacional reunidos en el Instituto Nacional para el Desarrollo de la Salud y la Ciencia, con sede en Minneápolis hicieron una votación en la cual 19 de los votos fueron a favor de que son posibles “cancerígenos humanos”, 8 no encontraron clasificación y sólo uno de los votantes dijo que los EMF’s no eran causantes de cáncer en los humanos.”


Vistas las muchas evidencias sobre los riesgos potenciales del uso de teléfonos móviles se impone la máxima prudencia a la hora de hacer uso de ellos, limitándolos a las circunstancias en que resulten imprescindibles y, a ser posible, utilizando los sets de manos libres, compuestos de un cable provisto de micrófono y audífono que permiten alejar de la cabeza el teléfono móvil y la dañina antena emisora.
Las recomendaciones “pseudocientíficas” que aconsejan usar los teléfonos móviles en posición diagonal con respecto al eje de la cabeza no resuelven el problema pues, aunque reducen ligeramente la dosis de radiación recibida por el cerebro, estas dosis siguen siendo considerablemente altas y potencialmente perjudiciales.

 

TAMBIÉN LAS TORRES DE TELEFONÍA MÓVIL SON PELIGROSAS

 

También existen claros indicios de que las radiaciones emitidas no ya por los teléfonos móviles sino por las estaciones de telefonía móvil son altamente perjudiciales para la salud. Se trata de radiaciones de alta frecuencia, del rango de las microondas, que emiten información pulsante modulada a baja frecuencia que -como se ha demostrado experimentalmente y sin lugar a dudas- interfiere en los principales procesos metabólicos de los seres vivos.
Según el investigador alemán Wulf-Dietrich Rose, que dirige el IGEF -Sociedad Internacional para la Investigación de la Contaminación Electromagnética-, del total de la población sometida a radiaciones de alta frecuencia un tercio sufre severos trastornos de salud, otro tercio padece problemas de carácter leve y el último tercio no se ve afectado.
El riesgo depende de la distancia a la que viva la persona de la instalación, de la potencia de la emisora y de la orientación de la antena y, en menor medida, de sus condiciones físicas y edad, ya que es mayor para las personas enfermas del corazón y de más edad.
Las microondas emitidas por las antenas de telefonía móvil tienen un débil poder de penetración a través de los muros y las paredes de las viviendas; en cambio, penetran con facilidad a través de puertas y ventanas siendo el vidrio muy permeable a tales radiaciones. Para minimizar sus efectos y proteger de microondas las viviendas cercanas a las antenas celulares en Alemania se fabrican y comercializan filtros a base de láminas plásticas transparentes que se pegan a los cristales de las ventanas y también telas especiales, con entramados de fibras metalizadas (plata o acero inoxidable) que pueden colocarse a modo de cortinas.
Bienvenidas sean, en fin, las nuevas investigaciones que se están llevando a cabo y ojalá la O.M.S. haga públicos en breve los resultados de su macroinvestigación para saber a qué atenernos. De momento, la mejor actitud es la de prevención, evitando inútiles riesgos potenciales y procurando hacer lo posible para que no nos instalen cerca de casa o en la azotea una de las muchas antenas zonales de telefonía móvil que, como setas en otoño, están poblando nuestras ciudades, pueblos y carreteras.

 

Mariano Bueno
RECOMENDACIONES BÁSICAS

 

Como quiera que probablemente lleve años llegar oficialmente a una conclusión sobre el riesgo de cáncer debido de las microondas, estas son la recomendaciones que conviene seguir:

 

  • Hable por teléfonos estándar siempre que sea posible

 

  • Limite la duración y el número de llamadas desde los teléfonos móviles.

 

  • No use teléfonos digitales dentro de los edificios porque la potencia necesaria es superior.

 

  • Utilice mejor los set de manos libres para reducir la exposición a la radiación.

 

  • Procure que no los usen en modo alguno los niños (un estudio indica que los que viven cerca de una torre de televisión tienen mayores índices de leucemia que los que viven lejos de las antenas).

 

  • Mantenga los teléfonos móviles lejos del cuerpo mientras no los use ya que también estando en stand-by generan radiación.

LOS TELÉFONOS MÓVILES GENERAN ESTRÉS

 

En el Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia se realizó en 1997 una investigación de laboratorio sobre los efectos que ejerce los teléfonos móviles.

 

El experimento fue dirigido por Javier Núñez, director de la línea de investigación de comportamiento animal y profesor titular de dicha universidad, con la estrecha colaboración de dos investigadores de GEA (Asociación de Estudios Geobiológicos), su presidente, Raúl de la Rosa, y el ingeniero informático Rolf Veen.
Para la experiencia se utilizaron un grupo de ratones, del que se conocen perfectamente sus pautas de comportamiento y actividad, marcada por unos ciclos circadianos habituales que son reproducibles bajo las mismas condiciones de luz, oscuridad, temperatura, humedad, ruidos, etc., situación normal que se decidió alterar activando en su entorno un teléfono móvil para comprobar los efectos que producía.
El estudio fue diseñado para que los ratones recibieran unas dosis de radiación similares a las que recibe un usuario medio. Evidentemente, una persona no es un ratón pero hay que decir que el estrés se produjo de forma inmediata al recibir las llamadas y que no desapareció al eliminar la radiación sino algún tiempo después.
Los resultados fueron concluyentes: el ciclo circadiano de los ratones, es decir, el descanso y la actividad, se vio afectado de forma significativa en comparación con los grupos de control. Lo que demostró que la radiación procedente del teléfono móvil situado junto a ellos les generaba un fuerte estrés.

CUANTO MENOR ES LA COBERTURA MAYOR ES LA DOSIS DE RADIACIÓN

 

No siempre que hablamos con teléfonos móviles determinado estamos recibiendo la misma dosis de radiación de microondas ya que los aparatos están equipados con un dispositivo automático que ajusta la potencia de emisión en función de la proximidad o lejanía de la antena celular y también según las dificultades que hallan las ondas para llegar al enlace de las antenas celulares o de los satélites. Por ello, cuando hablamos desde lugares con escasa cobertura es cuando recibimos las dosis de radiación más altas.
Aconsejamos, pues, que para hablar con el móvil se eviten los espacios con poca señal, ya sea buscando los lugares con una mejor cobertura (saliendo a la calle, evitando los espacios cerrados o acercándose a una ventana) o prescindiendo del uso de los teléfonos móviles en las zonas de escasa cobertura.

Arquitecto López Quiroga

www.arq-lopezquiroga.com

 

 

 

 

Auriculares y audífonos y salud

Auriculares y audífonos y sus efectos sobre la salud

12 RN Auriculares. Audífonos y Salud

La contaminación acústica, además de afectar al oído puede provocar efectos psicológicos nocivos y otros efectos fisiopatológicos. El ruido y sus efectos nocivos sobre el comportamiento y la salud mental y física dependen también de las características personales.

 

En esta nota analizo los efectos sobre la salud de los auriculares y audífonos, que se apoyan sobre la parte externa de los oídos. Estos efectos son derivados de las radiaciones infrasónicas, las radiaciones ultrasónicas, el volumen acústico y los campos magnéticos.

 

Radiaciones Infrasónicas:

 

Denominadas Infrasonidos y que corresponden a frecuencias inferiores al umbral de percepción acústica humana que es aproximadamente 20 c.p.s. (ciclos por segundo).

 

Los infrasonidos se perciben subconscientemente y pueden provocar estados de ansiedad, tristeza y hasta temblores derivados de imperceptibles desplazamientos de aire. Por ejemplo, ondas de elevado volumen pero comprendidas entre los 0,5 y 10 Hz, son suficientes para hacer vibrar al vestíbulo (parte del laberinto auricular, en el oído interno).

 

Los infrasonidos producidos por motores pueden provocar vértigos, náuseas y cefaleas al ser afectado el laberinto auricular.

 

Vic Tandy, de la Universidad de Coventry, (Inglaterra) en 1998 explicó cómo los infrasonidos pueden producir la impresión “concreta” de “sitios embrujados”. Demostró que los infrasonidos provocaban una pseudopercepción de movimientos a los costados del campo visual. Esta falsa percepción estaría provocada por un ventilador que emitía una frecuencia de 18,98 Hz. Como la longitud de la sala en la cual Tandy notó esos fenómenos era una fracción entera de la longitud de onda que provocaba el ventilador provocaría una onda estacionaria y tal onda ilusiones ópticas al resonar en los humores de los ojos humanos, tales ilusiones eran consideradas por algunos como “fantasmas”.

 

En el caso de los auriculares y audífonos pueden presentarse radiaciones infrasónicas incluidas en grabaciones analógicas o ser generadas por los componentes electrónicos del equipo reproductor. Para evitarlas debe incluirse un filtro de graves que elimine las frecuencias inferiores a las deseadas.

 

Radiaciones Ultrasónicas:

 

Denominadas Utrasonidos y que corresponden a las frecuencias superiores al techo de percepción acústica humana que es aproximadamente 20.000 c.p.s.

 

Las frecuencias ultrasónicas más nocivas para el oído humano son las que están entre los 2.000 y 3.000 c.p.s. que son las que más frecuentemente se encuentran en las industrias.

 

Los ultrasonidos implican riesgos para la salud por eso en su empleo médico se establece no utilizar en embarazadas sobre útero y tejido próximo, sobre protuberancias óseas, marcapasos, testículos, ojos, en general sobre zonas de aplicación directa con contenido elevado de líquido.

 

De hecho los ultrasonidos provocan una agitación molecular que eleva la temperatura. Por este motivo son desaconsejables en todos los casos en que el calor resulta nocivo como suele acontecer en los procesos tumorales.

 

En el caso de los auriculares y audífonos pueden presentarse radiaciones ultrasónicas incluidas en grabaciones analógicas o ser generadas por los componentes electrónicos del equipo reproductor. Para evitarlas debe incluirse un filtro de agudos que elimine las frecuencias superiores a las deseadas.

 

Volumen acústico

 

En la naturaleza no coexiste con vida animal superior ningún sonido persistente de más de 80 db (decibeles).

 

Por debajo de 80 db de intensidad el oído humano no presenta alteraciones definitivas, puede generar molestias pasajeras sin dejar secuelas definitivas en el oído interno. Cuando la intensidad supera los 90 db se producen lesiones irreversibles las cuales dependerán del tiempo de exposición y de la susceptibilidad personal, y cuando la intensidad supera los 115 db siempre hay daño aunque sea por exposiciones muy cortas.

 

A más de 60 db:

 

  • Dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado.

 

  • Agitación respiratoria, aceleración del pulso y taquicardias.

 

  • Aumento de la presión arterial y dolor de cabeza.

 

  • Menor irrigación sanguínea y mayor actividad muscular. Los músculos se ponen tensos y dolorosos, sobre todo los del cuello y espalda.

 

A más de 85 db:

 

  • Disminución de la secreción gástrica, gastritis o colitis.

 

  • Aumento del colesterol y de los triglicéridos, con el consiguiente riesgo cardiovascular. En enfermos con problemas cardiovasculares, arteriosclerosis o problemas coronarios, los ruidos fuertes y súbitos pueden llegar a causar hasta un infarto.

 

  • Aumento de la glucosa en sangre. En los enfermos de diabetes, la elevación de la glucemia de manera continuada puede ocasionar complicaciones médicas a largo plazo.

 

Efectos psicológicos:

 

  • Insomnio y dificultad para conciliar el sueño.

 

  • Fatiga.

 

  • Estrés (por el aumento de las hormonas relacionadas con el estrés como la adrenalina).

 

  • Depresión y ansiedad.

 

  • Irritabilidad y agresividad.

 

  • Histeria y neurosis.

 

  • Aislamiento social.

 

  • Falta de deseo sexual o inhibición sexual.

 

Todos los efectos psicológicos están íntimamente relacionados, por ejemplo:

 

  • El aislamiento conduce a la depresión.

 

  • El insomnio produce fatiga. La fatiga, falta de concentración. La falta de concentración a la poca productividad y la falta de productividad al estrés.

 

Los equipos de sonido cuentan con control de volumen que permite mantenerlo en todo los casos en valores saludables.

 

Todos los aspectos hasta aquí considerados son compartidos por muchos medios acústicos, pero existe un aspecto muy importante para la salud humana y que es exclusivo de los dispositivos electroacústicos que se utilizan apoyados en el área de los oídos: los auriculares y audífonos. Este aspecto es el de los campos magnéticos y electromagnéticos.

 

Campos Magnéticos.

 

El uso terapéutico de los campos magnéticos constituye sistemas muy efectivos denominados magnetoterapia y biomagnetismo, lo cual implica que los campos magnéticos y electromagnéticos tienen una importante incidencia en la salud.

 

Una de las indicaciones más recordadas en magnetoterapia y electromagnetoterapia es evitar aplicar la polaridad magnética sur en las proximidades de zonas tumorales, porque podría estimular la multiplicación de las células malignas y también podría favorecer procesos de metástasis.

 

También, y por similares motivos perjudiciales, se evita colocar la polaridad magnética sur cerca de la cabeza porque podría dificultar la relajación favoreciendo el estrés patológico o distrés.

 

Los auriculares y audífonos que se utilizan para escuchar música, chatear o hablar telefónicamente con manos libres, son sencillamente electroimanes que con la variación de su flujo magnético hacen vibrar a una membrana que al comunicar su vibración al aire reproduce los sonidos.

 

El campo magnético que emite los auriculares y audífonos tiene su eje en la dirección al interior del oído y la polaridad magnética depende del sentido en que circula la corriente de acuerdo al sentido en que han sido bobinadas las espiras. La polaridad puede ser Norte o Sur y para invertirla basta con invertir las conexiones al bobinado.

 

La polaridad magnética más favorable para la salud en los auriculares y audífonos es la Norte, es decir aquella que atrae el extremo Sur de la aguja de una brújula. Para verificarla basta con acercar la brújula a los auriculares y audífonos funcionando y la polaridad es correcta si el extremo Sur de la aguja de la brújula apunta hacia el auricular y deberán invertirse los cables en el caso contrario.

 

Nota: En el hemisferio Norte o Boreal el extremo Sur de la aguja de la brújula apunta hacia el Sur Geográfico que es por donde pasa el Sol al mediodía. En el hemisferio Sur o Austral el extremo Norte de la aguja de la brújula apunta hacia el Norte Geográfico que es por donde pasa el Sol al mediodía.

 

Arquitecto López Quiroga

www.arq-lopezquiroga.com